Cake, robots and electrons. Is cheap energy the key to China gaining AI supremacy?
The Economist [2026], "Cake, robots and electrons. Is cheap energy the key to China gaining AI supremacy?", The Economist, 21 de marzo, https://www.economist.com/china/2026/03/18/is-cheap-energy-the-key-to-ch...
The Economist. Es una revista semanal británica, publicada en inglés y con sede en Londres, centrada en el análisis de la economía, la política y las relaciones internacionales. Su primer número apareció el 2 de septiembre de 1843, bajo la dirección de James Wilson.
¿La energía barata es la clave del ascenso de China hacia la supremacía en inteligencia artificial?
Jensen Huang, director de Nvidia, compara la inteligencia artificial con un pastel de varias capas. Arriba están las aplicaciones, debajo el software y más abajo los chips. China participa en cada nivel con empresas como ByteDance, DeepSeek y Huawei, pero la capa que más inquieta a Estados Unidos está todavía más abajo: la energía. Entrenar modelos, sostener centros de datos y ampliar capacidad de cómputo exige cantidades descomunales de electricidad, y ahí China dispone de una ventaja material que Occidente no puede ignorar.
Sam Altman, director de OpenAI, advirtió que el costo de la inteligencia artificial terminará acercándose al costo de la energía. Jensen Huang, director de Nvidia, sostuvo que China podría ganar la carrera por esa misma razón. Elon Musk, dueño de xAI, lanzó una alerta parecida al señalar que, si la tendencia continúa, China superará al resto del mundo en capacidad de cómputo. Esa preocupación surge porque los centros de datos crecen sin freno, consumen más electricidad y en Estados Unidos tropiezan con una red envejecida, atrasos de conexión y rechazo local por el impacto en tarifas residenciales.
China opera bajo otra lógica. Su red eléctrica sigue expandiéndose con inversión estatal, nuevos proyectos eólicos, solares, nucleares y de carbón, además de menores riesgos de oposición social. Aun así, esa ventaja no basta por sí sola. Las restricciones estadounidenses frenan el acceso chino a chips avanzados y parte de la infraestructura construida en el país arrastra mala gestión, baja calidad y niveles de uso decepcionantes.
Entre cerdos y chips
China no carece de electricidad, carece de capacidad suficiente para convertir esa ventaja en cómputo avanzado. Yanggao, distrito de la provincia china de Shanxi, resume ese límite. Su centro de datos se levantó sobre una antigua granja porcina y cuenta con energía barata, clima frío y agua, pero casi no tiene chips útiles para entrenar inteligencia artificial. La propaganda oficial presume modernización. La base técnica todavía no alcanza.
Frente a ese rezago, Pekín ya ajustó prioridades. Li Qiang, primer ministro de China, anunció proyectos para coordinar grandes centros de datos con el suministro eléctrico. A la vez, Huawei, Semiconductor Manufacturing International Corporation y Hua Hong buscan ampliar la producción nacional de chips de siete nanómetros, aunque siguen por debajo del nivel estadounidense.
Esa estrategia no termina en la fabricación de chips. China quiere conectar centros de datos del oeste en una red nacional de cómputo barato y usarla para expandir inteligencia artificial en robots, vehículos autónomos y fábricas inteligentes. Incluso la inteligencia artificial general ya entró en la planeación oficial.
1) Rand Corporation estimó que la demanda mundial de electricidad para centros de datos de inteligencia artificial podría llegar a 68 gigavatios en 2027 y a 327 gigavatios en 2030. En ese contexto, China añadió más de 500 gigavatios de capacidad eléctrica en un año y alcanzó 3 800 gigavatios, más del doble que Estados Unidos.
2) En China, los centros de datos pueden asegurar electricidad por alrededor de tres centavos de dólar por kilovatio hora, cerca de la mitad de lo que pagan muchos centros de datos estadounidenses. Pese a ello, en 2024 las firmas tecnológicas chinas invirtieron 24 miles de millones de dólares en infraestructura para inteligencia artificial, frente a más de 350 miles de millones en Estados Unidos, y algunos centros de datos chinos apenas registran 20% de uso.
3) En Yanggao, distrito de la provincia china de Shanxi, menos de 0.1% de los chips del centro de datos local sirve para entrenar inteligencia artificial. Pese a ello, China podría añadir 25 gigavatios de centros de datos hacia 2029, tras haber sumado 5 gigavatios en los dos años previos. Además, Semiconductor Manufacturing International Corporation y Hua Hong, empresas chinas del sector, avanzan en la producción de chips de siete nanómetros.
4) China ya genera cerca de 10 000 teravatio por hora (TWh) de electricidad al año, más del doble que Estados Unidos, que ronda 4 000 TWh, lo que refuerza su ventaja para sostener infraestructura digital intensiva en consumo y ampliar capacidad de cómputo en la carrera por la inteligencia artificial (véase gráfica 1).

La guerra ya no se libra solo en software, chips o plataformas. En el nuevo orden mundial, electricidad, redes y fuentes de energía también perduran como frentes de disputa y como botines estratégicos dentro de una competencia tecnológica cada vez más material.

