Steaming ahead. How Iran is making a mint from Donald Trump’s war

Cita: 

The Economist [2026], "Steaming ahead. How Iran is making a mint from Donald Trump’s war", The Economist, 4 de abril, https://www.economist.com/finance-and-economics/2026/03/29/how-iran-is-m...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Abril 4, 2026
Tema: 
Irán convierte la guerra en una plataforma de exportación, evasión y financiamiento petrolero
Idea principal: 

    The Economist. Es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundiales. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson.


    La República Islámica se enriquece con la guerra de Donald Trump

    La guerra golpeó a casi todos los exportadores de petróleo de Medio Oriente, pero no tumbó a la república islámica de Irán. Mientras los estados petroleros del Golfo perdían ingresos y dejaban atrás su imagen de abastecedores estables, Irán conservó sus ventas y convirtió el conflicto en una fuente de dinero todavía más rentable. El cierre parcial del estrecho de Ormuz, paso por el que sale buena parte del petróleo del Golfo, dañó el comercio regional, pero no rompió la red iraní de exportación.

    Esa resistencia no depende de una industria estatal ordenada. La Compañía Nacional Iraní de Petróleo (NIOC), empresa productora del gobierno, aparece como cara oficial del negocio, pero el control real se reparte entre ministerios, cuerpos de seguridad, fundaciones religiosas y oligarcas ligados al poder.

    En ese circuito, el petróleo funciona como mercancía de exportación y como dinero líquido para sostener alianzas internas y capacidad militar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), fuerza de combate de élite del régimen, ocupa una posición central porque interviene en la producción, aprieta el transporte y coordina parte de la logística marítima. China completa ese blindaje al facilitar que el dinero quede resguardado en Asia.

    La red de embarcaderos

    Los ataques de Estados Unidos contra Kharg, isla iraní del Golfo Pérsico, no dejaron a Irán sin salida. El régimen ya movía parte de su operación hacia otros puntos de carga y convirtió el paso por el estrecho de Ormuz, corredor marítimo entre Irán y la península arábiga, en un trayecto vigilado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). Antes de cruzarlo, cada buque queda sometido a revisión de carga, tripulación y destino. Después, varios avanzan pegados a la costa iraní bajo supervisión militar.

    Ocultar el origen del crudo sigue siendo la clave del negocio. Los petroleros roban identidades, falsifican documentos y alteran su ubicación antes de transferir la carga frente a Malasia o Singapur, en el sudeste asiático, para que otro barco complete el viaje con apariencia legal. El destino final casi siempre es China, sobre todo Shandong, provincia del este chino donde operan pequeñas refinerías que absorben ese suministro.

    Parte más resistente del sistema está en los pagos. El dinero entra en bancos pequeños de China continental y de Hong Kong, queda registrado a nombre de empresas pantalla y después salta entre múltiples cuentas hasta llegar adonde Irán lo necesita. Cuando Emiratos Árabes Unidos, país ubicado al sur del Golfo Pérsico, compartió inteligencia financiera con Estados Unidos, la red no cayó. Solo cambió de ruta.

    Capas de encubrimiento financiero

    La red financiera iraní añade nuevas compañías fantasma, creadas para mover dinero sin mostrar al verdadero dueño, y reparte los fondos entre cuentas ubicadas en varios países. Esa maraña dificulta seguir el rastro del dinero, incluso para el banco central de Irán, pero permite que el negocio petrolero siga funcionando.

Datos cruciales: 

    1) El estrecho de Ormuz, paso marítimo entre Irán y la península arábiga, tiene bloqueado 15% del petróleo mundial. Pese a eso, Irán exporta entre 2.4 millones y 2.8 millones de barriles diarios de petróleo y derivados, incluidos entre 1.5 millones y 1.8 millones de crudo, y casi duplica los ingresos que obtenía antes de los bombardeos del 28 de febrero.

    2) La Fuerza Quds, brazo internacional del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), controla 25% de la producción iraní de crudo. A la vez, la isla de Kharg, principal terminal de salida del petróleo iraní en el Golfo Pérsico, despacha normalmente 90% de ese crudo. Cada cargamento puede valer entre 150 millones y 200 millones de dólares.

    3) Jask, puerto iraní ubicado en la costa del mar de Omán, junto con Lavan y Sirri, islas iraníes del Golfo Pérsico, podría absorber 25% de lo que hoy exporta Kharg. Además, a fines de marzo, Estados Unidos suspendió sanciones sobre 150 millones de barriles iraníes que ya estaban en el mar.

    4) Más de 90% del petróleo iraní termina en China, sobre todo en unas 100 pequeñas refinerías de Shandong, provincia del norte de China. Además, Shandong Shouguang Luqing Petrochemical compró al menos 500 millones de dólares en crudo iraní a lo largo de los años.

    5) Antes de la guerra, el Iranian Light, principal variedad de crudo iraní, se vendía con descuentos de 18 a 24 dólares por barril frente al Brent, crudo de referencia internacional. Después, ese descuento cayó a 7 a 12 dólares por barril y el precio futuro del barril iraní subió a 112 dólares, 85% por encima del nivel previo al conflicto.

    6) Tiempo atrás de los bombardeos de Estados Unidos e Israel iniciados el 28 de febrero, un grupo de cuentas vinculadas con Irán concentraba entre 6 000 y 7 000 millones de dólares. Después, parte de ese dinero salió hacia refugios financieros en Asia oriental, Reino Unido, Alemania, Georgia, Italia y Rumania.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    Los conflictos contemporáneos no se juegan en un solo plano, sino en varios frentes que combinan poder, intereses estratégicos y mecanismos de presión que rebasan lo estrictamente militar.