Well lubricated. How much will America's oilmen benefit from the Iran war?

Cita: 

The Economist [2026], "Well lubricated. How much will America's oilmen benefit from the Iran war?", The Economist, 28 de marzo, https://www.economist.com/business/2026/03/25/how-much-will-americas-oil...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Sábado, Marzo 28, 2026
Tema: 
Euforia petrolera en Estados Unidos
Idea principal: 

    The Economist. Es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundiales. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson.


    Los petroleros de Estados Unidos celebran los precios altos por ahora

    El conflicto entre Estados Unidos e Irán encareció el petróleo y el gas, y parte de la industria energética recibió ese shock externo como una fuente inmediata de ganancias. Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, reforzó esa lectura en CERAWeek, encuentro internacional del sector celebrado en Houston, donde dominó la idea de que los precios aún no destruyen la demanda, pero ya elevan los márgenes de ganancia del negocio energético. El problema es que ese entusiasmo descansa sobre un terreno inestable. Donald Trump busca una salida, Irán todavía puede sostener la presión sobre el estrecho de Ormuz y, como advirtió Mike Wirth, director de Chevron, el mercado sigue reaccionando con información escasa.

    Tampoco puede esperarse una reacción inmediata de Estados Unidos. Las empresas que extraen petróleo y gas atrapados en formaciones de lutita (una roca sedimentaria de grano fino), no quieren repetir el colapso anterior y por eso priorizan la disciplina financiera antes que una expansión acelerada. A esa cautela se suma otro límite material. Los recortes de inversión del último año redujeron la cantidad de pozos listos para entrar pronto en operación, así que el alza de precios no se traduce de forma automática en más producción de petróleo ni de gas.

    Ahí aparece la contradicción central. Las ganancias crecen porque la oferta tarda en aumentar, pero esa misma demora mantiene la energía cara y debilita la demanda, sobre todo en Asia, la región más dependiente del suministro de Medio Oriente. Además, el avance de electricidad renovable más barata, vehículos eléctricos y normas climáticas más estrictas reduce el margen del sector a largo plazo. Por eso la euforia petrolera actual se parece menos a una victoria sólida que a una ganancia momentánea nacida de una crisis inestable.

Datos cruciales: 

    1) Rystad, consultora energética, calcula que si el petróleo promedia 100 dólares por barril durante el año, las petroleras de Estados Unidos obtendrían una ganancia extraordinaria superior a 60 mil millones de dólares. Esa proyección explica el ánimo festivo del sector, porque un precio así ensancha márgenes sin necesidad de un aumento inmediato de producción.

    2) La paralización de la empresa nacional de energía de Qatar deja fuera del mercado casi 20% de la oferta mundial de gas natural licuado (GNL), y esa interrupción podría durar meses. En ese contexto, la acción de Venture Global, firma estadounidense de GNL, duplicó su valor en el último mes, señal de que algunos exportadores ya capitalizan el desorden externo.

    3) Inversionistas del petróleo de lutitas perdieron cerca de 300 mil millones de dólares en el derrumbe previo. Por eso S&P Global, firma de análisis financiero y energético, sostiene que harían falta al menos 2 trimestres con petróleo en 100 dólares y una curva de futuros ascendente para justificar más gasto. Incluso con inversión inmediata, Wood Mackenzie, consultora energética, estima que la producción tardaría entre 3 y 9 meses en reflejarse en mayores volúmenes.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    Completando el sentido común de que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán favorece a las corporaciones que explotan la energía, el artículo muestra que la oferta de petróleo y gas no es tan flexible como podría pensarse, dado que los montos de las inversiones requeridas y las crisis anteriores limitan un crecimiento del abasto de petróleo en escala mundial. El otro tema por considerar es la duración del conflicto, porque conforme se prolongue, los precios subirán hasta niveles que empujen hacia la recesión y la inflación en escala global.