The jobs apocalypse: a (very) short history

Cita: 

The Economist [2026], "The jobs apocalypse: a (very) short history", The Economist, 17 de mayo, https://www.economist.com/finance-and-economics/2026/05/14/the-jobs-apoc...

Fuente: 
The Economist
Fecha de publicación: 
Domingo, Mayo 17, 2026
Tema: 
Las lecciones de la Revolución Industrial y las economías avanzadas frente a la inteligencia artificial
Idea principal: 

    The Economist es una publicación semanal en lengua inglesa, con sede en Londres, que aborda la actualidad de las relaciones internacionales y la economía mundial. Publicó su primer número el 2 de septiembre de 1843 bajo la dirección de James Wilson.


    El debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en el mercado laboral de Estados Unidos no proviene únicamente de sectores vulnerables, sino que es alimentado por los propios dirigentes corporativos que impulsan esta tecnología. Mientras el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, advierte sobre un incremento del desempleo y el cofundador de Microsoft, Bill Gates, proyecta un escenario donde el factor humano sea prescindible para múltiples tareas, el director de OpenAI, Sam Altman, intenta matizar el discurso al catalogar la IA como una herramienta de amplificación de capacidades. Esto representa una contradicción en la que Silicon Valley comercializa la innovación como progreso mientras sus liderazgos validan la hipótesis del desplazamiento laboral (dato crucial 1).

    Frente a estas proyecciones, diversas corrientes económicas desestiman las alertas catastróficas bajo la premisa de que el mercado de trabajo no constituye una variable fija de puestos, argumentando que la automatización de ocupaciones específicas genera simultáneamente ingresos, consumo y nuevas áreas de actividad económica. Hasta el momento, los indicadores en los países ricos no reflejan una ruptura generalizada, observándose que Estados Unidos mantiene tasas de ocupación estables incluso en sectores con alta exposición a la tecnología, como el derecho, lo que sitúa al desempleo masivo en el terreno de las advertencias prospectivas y no en el de los hechos comprobados (dato crucial 2).

    Asimismo, la perspectiva histórica debilita los pronósticos de parálisis laboral, tal como sostiene el profesor de la Universidad Northwestern, Robert Gordon, al señalar que la difusión de tecnologías disruptivas en las economías avanzadas ocurre de manera gradual. Procesos como la tecnificación de la agricultura inglesa, el tractor moderno, las computadoras y el contenedor de carga transformaron el trabajo sin derivar en desocupaciones permanentes (dato crucial 3).

    Ese es un comportamiento observado en la Revolución Industrial británica donde, a pesar de la máquina de vapor del ingeniero James Watt y de la miseria obrera denunciada por el teórico Friedrich Engels en la ciudad de Manchester, el empleo creció y, como apunta el historiador económico Nicholas Crafts, los desequilibrios provinieron del encarecimiento de la vida por conflictos bélicos y aranceles antes que de una destrucción intrínseca del trabajo por el aumento de la productividad (dato crucial 4).

Datos cruciales: 

    1) En Estados Unidos, la persona promedio calcula en 22% su probabilidad de perder el empleo durante los próximos 5 años, una percepción superior a la registrada durante la crisis financiera mundial de 2007 a 2009. Además, casi 1 de cada 5 trabajadores estadounidenses considera “muy” o “algo” probable que la inteligencia artificial o la automatización lo reemplace.

    2) En los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el desempleo se ubica en 5%. En Estados Unidos, la Oficina de Estadísticas Laborales proyecta 5.2 millones de empleos adicionales entre 2024 y 2034, equivalentes a un crecimiento total de 3%.

    3) Robert Gordon, académico de Northwestern University, señala que, a partir del año 1300, el crecimiento del producto interno bruto por persona en la economía más avanzada de cada época no supera cerca de 2.5% anual.

    4) En la Revolución Industrial británica, la población ocupada en Gran Bretaña subió de 4.5 millones a 12 millones entre 1760 y 1860, los salarios reales casi no avanzaron entre 1790 y 1840, y hacia 1830 solo operaban 160 000 caballos de fuerza en todo el país, una potencia equivalente a 1 000 autos modernos (véase la gráfica 1).

Nexo con el tema que estudiamos: 
    En consonancia con la incertidumbre del periodo actual, The Economist explora las posibilidades de la IA respecto del empleo. El símil histórico adolece de una ausencia fundamental: la densificación del sistema. Cuando las relaciones capitalistas tienen enormes fronteras para expandirse, el desplazamiento de fuerza de trabajo por las nuevas tecnologías se ve sobrecompensado por la creación de nuevas actividades productivas. En cambio, en un sistema en que quedan pocas fronteras, las dificultades tecnológicas se amplifican y pueden dar lugar a situaciones sociales conflictivas.