There's a Race to Power the Future. China Is Pulling Away

Cita: 

Gelles, David et al. [2025], "There's a Race to Power the Future. China Is Pulling Away", New York, 30 de junio, https://www.nytimes.com/interactive/2025/06/30/climate/china-clean-energ...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Martes, Junio 30, 2026
Tema: 
Las estrategías energéticas de China y Estados Unidos
Idea principal: 

    David Gelles: Reportero de The New York Times. Escribe sobre el cambio climático y todo lo que se relaciona con éste en de diferentes ámbitos: política, negocios, filantropía, activismo, etc.

    Somini Sengupta: Reportera internacional de The New York Times especializada en cambio climático. Sus artículos versan sobre las personas que sufren los efectos del cambio climático, específicamente en los sectores más pobres del mundo. Además escribe sobre las formas de adaptación ante la crisis climática y las exigencias de responsabilidad hacia las personas poderosas.

    Keith Bradsher: Es el jefe de la sede de The New York Times en Pekín. Se especializa en escribir sobre la economía de China, el mercado internacional, política monetaria, manufacturas, fabricación de vehículos y producción de energía.

    Brad Plumer: Reportero de The New York Times con base en Washington. Escribe sobre desarrollos tecnológicos y legislación gubernamental que busquen contrarrestar la emisión de gases de efecto invernadero.


    China y Estados Unidos están siguiendo diferentes estrategias en cuanto a la industria energética. Mientras que China está invirtiendo cada vez más en energía sustentable, la presidencia de Trump en Estados Unidos ha buscado aumentar su dominio sobre los combustibles fósiles. Estas estrategias no vienen por una preocupación por el cambio climático, sino más bien por los respectivos intereses económicos y de seguridad nacional. Ambas potencias buscan que las demás naciones dependan de ellos para su suministro de energía.

    El impulso del desarrollo de energías sustentables por parte de China se debe a una necesidad de generar su propio suministro de energía. Por mucho tiempo, el gigante asiático ha dependido de importaciones de combustibles fósiles, provenientes de regiones tan inestables cómo lo es el Medio Oriente. El uso de este tipo de fuentes de energía era tan masivo, que China se volvió el principal emisor de gases de efecto invernadero en el mundo. Hoy en día, el país asiático está rápidamente transicionando hacia energías más limpias.

    China es ahora el líder mundial en la producción de paneles solares, turbinas eólicas, baterías y vehículos eléctricos (dato crucial 1). Esto se ha demostrado por la cantidad de patentes tecnológicas que tiene China dentro de estas industrias (dato crucial 2). Además del control que tiene sobre los minerales y productos de tierras raras, los cuales son necesarios para la producción de estas alternativas energéticas. La energía nuclear también es uno de los campos en los que está destacando el país asiático. Lo anterior se debe a la construcción masiva de reactores nucleares (dato crucial 3) y los avances tecnológicos en fisión nuclear. El bajo precio al que producen este tipo de energías ha permitido su implementación en países como Brasil, Sudáfrica e India.

    A diferencia de su rival, Estados Unidos tiene una industria de combustibles fósiles propia. El país norteamericano es el mayor productor de petróleo y el que más exporta gas natural (dato crucial 4). La economía moderna global sigue dependiendo, en gran parte, de los combustibles fósiles. Estados Unidos se aprovecha de lo anterior para seguir teniendo un rol fundamental en el suministro global de energía.

    Bajo la presidencia de Trump, el impulso de la industria petrolera y de gas natural se ha intensificado. La implementación de políticas de energía sustentable se ven como una amenaza para la seguridad energética de Estados Unidos. La administración actual busca utilizar las grandes cantidades de combustibles fósiles de las que dispone para satisfacer las necesidades energéticas de su país. Ello permitiría que China se aproveche de la creciente necesidad de energías limpias, en un contexto de calentamiento global (dato crucial 5).

    ¿Cómo perdió su ventaja Estados Unidos?

    En el siglo pasado, Estados Unidos era la vanguardia en el desarrollo tecnológico de las energías sustentables. Fue en el país norteamericano donde se crearon las primeras células fotovoltaicas de silicio y las primeras baterías recargables de litio. La gran disponibilidad de combustibles fósiles y la influencia de las compañías petroleras fueron obstáculos para el desarrollo de estas energías verdes. Esto ocasionó que la producción de este tipo de tecnología tuviera constantes altos y bajos.

    Durante la presidencia de Barack Obama se otorgaron garantías de préstamos a compañías que impulsaban fuentes de energía alternativas. Una de las empresas beneficiadas por esto fue Tesla. El éxito de la compañía de autos eléctricos se explica en gran parte por el préstamo que recibió en esta época (dato crucial 6). Por otro lado, también hubo casos de compañías que incluso con estas garantías de préstamo quebraron. Tal fue el caso de Solyndra, una productora de paneles solares (dato crucial 7). Lo último fue utilizado como argumento para plantear que las energías sustentables no eran redituables.

    En el caso de China, hubo mayor perseverancia para la implementación de energías sustentables. Desde el nombramiento de Wen Jiabao como primer ministro del país asiático, se empezó a considerar las alternativas energéticas como un tema de seguridad nacional. Esto se debió a que los combustibles fósiles utilizados en la industria china venían del extranjero. Por tanto, el suministro de energía chino estuvo bajo constante amenaza, ya que los rivales del gigante asiático, como Estados Unidos e India, controlaban las rutas comerciales de estos combustibles. Además, el uso de este tipo de recursos hacía que las ciudades chinas estuvieran altamente contaminadas y que dependieran de una manufactura con mano de obra poco cualificada.

    El impulso de energías renovables se planteó como una solución a todo ello. El gobierno chino entregó subsidios a las compañías productoras de paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos (dato crucial 8). Se implementaron regulaciones para proteger a estas industrias de competidores extranjeros, y se estableció un dominio sobre las materias primas importantes para la producción de estas tecnologías, como lo es el cobalto.

    La producción de estas nuevas tecnologías fue posible gracias a la energía eléctrica barata, producida en plantas de carbón contaminantes. Esta permitió al gigante asiático establecer fundidoras de aluminio y fábricas de polisilicio (dato crucial 9). Además, se invirtió en la investigación de fuentes de energía alternativas y se logró formar importantes contingentes de mano de obra cualificada. A esto último se le añadió una automatización del proceso laboral, mediante la instalación de robots en las fábricas, lo cual permitió ahorrar en mano de obra (dato crucial 10). La efectividad del proceso productivo fue aumentada aún más cuando se implementó la estrategia de “manufactura cluster”, la cual implica la concentración espacial de componentes, fábricas y trabajadores.

    Todos estos aspectos productivos llevaron a que China sea líder en la innovación y producción de paneles solares, turbinas eólicas y vehículos eléctricos (dato crucial 11). A pesar de que Estados Unidos inventó tecnología clave para el uso de energías renovables, quién logró producirla a escala masiva fue China. Incluso si en futuras presidencias estadounidenses se vuelve a impulsar la industria energética verde, China ya ha ganado bastante ventaja dentro de este mercado.

    Las ambiciones de poder blando de Pekín

    El gigante asiático está utilizando su industria de energía sustentable para tener más control político y económico en distintas regiones del mundo. Los vínculos comerciales que ha creado a través de la exportación de sus productos también ha creado vínculos culturales, militares y financieros (datos cruciales 12 y 13). Ejemplos de estos lazos se pueden ver en lugares como Pakistán y Turquía, donde China está construyendo o proveyendo infraestructura de energía nuclear. También está el caso de varios países de África, los cuales son ricos en recursos necesarios para la producción tecnológica, que están altamente endeudados con bancos chinos.

    Por otro lado, Estados Unidos está abandonando sus proyectos de ayuda internacional, teniendo relaciones de un carácter más transaccional con el resto del mundo. Esto se puede observar en el caso de Ucrania, que para mantener el apoyo militar de Estados Unidos ha aceptado comprarle gas natural al país norteamericano. Trump busca mantener la dominación estadounidense mediante la extracción intensiva de petróleo. Esto se relaciona con el apoyo político que ha recibido el presidente por parte de empresarios ligados a la industria de los combustibles fósiles (dato crucial 14). Este poder, ejercido a través del control del petróleo y el gas, podría ser disminuido por una transición hacia energías más sustentables.

    ¿Qué va a comprar el mundo?

    En la carrera por el control del sector energético, todavía no hay un claro ganador. Actualmente, la economía mundial sigue basándose en el uso de combustibles fósiles (dato crucial 15). A pesar de esto, ya hay varías proyecciones que predicen la dominación de las energías alternativas en el suministro energético global (dato crucial 16).

    Incluso si el escenario de transición hacia energías renovables se materializa, Estados Unidos aún es capaz de presionar a diversos países para que compren su petróleo y su gas natural. Este ha sido el caso de Japón y Corea del Sur, donde Trump ha buscado que compren gas estadounidense con el propósito de evitar la imposición de aranceles (dato crucial 17). Al mismo tiempo, China también ha presionado a Unión Europea, con el objetivo de que deje entrar los coches eléctricos chinos a su mercado.

Datos cruciales: 

    1) Exportaciones de tecnología relacionada a energía sustentable:

    2) China tiene más de 700 mil patentes relacionadas a energías sustentables. Esto es más de la mitad del total de patentes de este tipo que hay en el mundo.

    3) China está construyendo un total de 31 reactores nucleares, casi tantos como los que hay en el resto del mundo.

    4) Exportaciones de combustibles fósiles:

    5) Para 2035 se espera que la producción de energía solar y eólica sean las dos principales fuentes de energía global, superando al carbón y el gas natural. Según la Agencia Internacional de Energía.

    6) En 2009, bajo la presidencia de B Obama, Tesla recibió un préstamo de 456 millones de dólares, lo cual fue fundamental para su éxito posterior.

    7) Solyndra recibió un préstamo de 528 millones de dólares. Cuando quebró sus deudas fueron pagadas por el estado a través del dinero de los impuestos ciudadanos.

    8) Los subsidios de China hacia empresas de energías sustentables fueron de cientos de miles de millones de dólares.

    9) En 2008 Estados Unidos producía casi la mitad del polisilicio en el mundo, hoy en día China produce el 90% de este material.

    10) China ha instalado más robots anualmente desde 2021 hasta 2023 que todo el mundo combinado, y 7 veces más que los que se han instalado en Estados Unidos.

    11) BYD, una compañía china productora de autos eléctricos, está construyendo dos fábricas que producirán el doble de coches que la mayor productora de vehículos eléctricos en el mundo, una planta de Volkswagen en Alemania.

    12) Inversiones globales de tecnología sustentable anunciadas por China:

    13) Desde 2023, China ha anunciado 168 billones de dólares en inversiones de manufactura, generación y transmisión de energías limpias. Según la organización Climate Energy Finance.

    14) El año pasado Trump aceptó 75 millones de dólares en su campaña por parte de directores ejecutivos de compañías petroleras y de gas natural.

    15) 80 % de las necesidades energéticas del mundo siguen siendo satisfechas por combustibles fósiles.

    16) La Agencia Internacional de Energía predice que el gas natural y el petróleo cubrirán menos del 60% de las necesidades energéticas globales para la mitad del siglo XXI.

    17) Trump está presionando a los gobiernos de Corea del Sur y de Japón para invertir billones de dólares para transportar gas natural a Asia.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    Aunque en el debate público se esboza una relativa contraposición entre las estrategias energéticas de Estados Unidos y China, siendo la potencia emergente quien impulsa con mayor determinación las tecnologías para producir energía a partir de fuentes renovables, hay que destacar que ambas estrategias carecen de pertinencia en términos del tiempo útil para la descarbonización y la magnitud de las reducciones de emisiones contaminantes. Dicha contraposición es un falso debate que invisibiliza la trayectoria del sistema hacia el colapso civilizatorio.