Con el 10% de la energía no basta
de Castro, Carlos [2026], "Con el 10% de la energía no basta", 15 15 15 Revista para una nueva civilización, 2 de marzo, https://www.15-15-15.org/webzine/2026/03/02/con-el-10-de-la-energia-no-b...
Carlos de Castro es profesor de la Universidad de Valladolid en física, sostenibilidad e historia de la ciencia. Tiene trabajos en torno a la teoría Gaia Orgánica, la cual es una hipótesis que plantea que la atmósfera y la parte superficial del planeta tierra se comportan como un sistema donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos.
Muchos de los más grandes partidarios del decrecimiento suelen pensar que solo con 10% de la energía que utilizamos hoy en día, la humanidad puede vivir bien y más tranquila. Se tendría que aclarar si esta disminución sólo aplica para los países ricos o si también incluye a los países pobres. Además, incluso entre los países ricos hay algunos que utilizan mucho más energía como Estados Unidos y Australia. Mientras que otros países o regiones, como Europa y Japón, no gastan tanta energía (dato crucial 1). A pesar de lo último la cifra de 10% no considera la huella indirecta de carbono. Tal es el caso de Europa, que ha trasladado sus sectores más intensivos en energía a China.
Cabe resaltar que la cifra de 10% es altamente discutible, y otros estudios plantean que la reducción debe ser mucho menor para sostener a la humanidad (dato crucial 2). Incluso las cifras que plantean la reducción más baja requieren un incremento en las tasas de reciclado de energía y en la electrificación del sistema energético. Además, implicarían un incremento temporal de emisiones asociadas a la construcción de un sistema energético renovable, si se hace en unas pocas décadas (antes de 2060). Estas mismas cifras asumen que el modelo socio-económico no cambia radicalmente ni que el cambio climático, junto a otros problemas ambientales, puede llegar a impedir o limitar los potenciales encontrados.
La disponibilidad energética, si se da por medio exclusivo de energías renovables, será mucho menor de la que está en uso actualmente (dato crucial 3) en la segunda mitad del presente siglo (dato crucial 4). Este hecho podría alimentar conflictos geopolíticos en un mundo cada vez más desigual, más poblado y deseoso de crecimiento económico. La falta de disponibilidad energética hará que los ciudadanos del futuro tengan un consumo equiparable a los pobladores de los países más pobres del mundo en el presente (dato crucial 5).
También hay que añadir que una sociedad que se basa en energías poco densas y renovables, tendrá que depender de los ciclos naturales de la tierra para reproducirse. Ello implica una mayor dedicación de tiempo vital a la tarea de conseguir energía. Esto haría que muchas de las personas regresen al sector primario. La mayoría se tendría que empezar a dedicar a la agricultura a través de tecnologías deseables que no utilicen derivados del petróleo y el gas natural. Además, los trabajos forestales tendrían una mayor importancia con el objetivo de conseguir biomasa realmente sostenible. Si la minería y el procesamiento de materiales se basan en la quema de biomasa, implicaría reducir el consumo mucho más que el 10%. Esto último con el objetivo de que este sector no lleve a una deforestación masiva.
Dentro de este tipo de sociedad también serían relevantes las tareas de cuidado, considerando que no recaigan nuevamente exclusivamente en las mujeres. Esto implicaría sistemas de educación y sanidad mucho más intensivos en mano de obra. Finalmente habría que dedicar una gran cantidad de energía y trabajo humano para lidiar con las catástrofes de la crisis climática, las cuales irán aumentando durante milenios.
El problema con plantear la reducción al 10%, sin especificar las implicaciones sistémicas que esto podría tener, es que esta cifra puede ser fácilmente recuperada por la ultraderecha. Para los Trump del mundo la manera de transmitir este dato implicaría la reducción dramática de la población, todo con el fin de no reducir su uso de energía. Mientras no se asuma que el problema está en las raíces de la civilización occidental con su cosmovisión y mitos extremos solo se propondrán soluciones a medias al problema de raíz. Esto implica que se debe aceptar el colapso de la civilización occidental y del antropocentrismo. Lo anterior sólo podría verse como negativo dentro de los marcos de esta misma civilización en colapso.
1) Para que esa cifra sea coherente implicaría una reducción al 10% para ciudadanos de países como Estados Unidos y Australia. Pero en el caso de ciudadanos europeos y japoneses implicaría una reducción al 20%.
2) En uno de sus estudios, Carlos de Castro indica que el potencial tecno-sostenible de energía final neta en escenarios optimistas nos da como resultado una horquilla que es del 26-56% de la energía consumida en la actualidad.
3) La disponibilidad energética final neta promedio actual es de unos 45 GJ/año per cápita, es decir unos 1425W/per cápita
4) Los estudios que cita Carlos de Castro apuntan a que la energía neta accesible en la segunda mitad del presente siglo por vía de las energías renovables puede ser del orden de 25% respecto al presente
5) El ciudadano promedio del futuro, asumiendo un aumento de la población por encima de los 9 mil millones de personas, dispondría de unos 300W per cápita si finalmente lo asequible es un 25% de la producción presente, que es aproximadamente el consumo presente promedio per cápita en la República Democrática del Congo, uno de los países más pobres del mundo en cuanto a consumo energético. Supondría que el ciudadano promedio hoy de Estados Unidos en un mundo totalmente equitativo en el uso de energía con un 100% de energías renovables podría ver reducido su consumo neto a menos del 4% respecto al consumo actual.
El texto es relevante ya que detalla las implicaciones sistémicas de una alternativa civilizatoria, basada en la reducción de consumo energético y el uso de energías renovables. Esto se realiza indicando las actividades y sectores que serán importantes para crear este tipo de civilización. Para el autor esta alternativa, enfrentada a la civilización occidental, implica la única forma efectiva de combate y adaptación frente a la destrucción del ambiente. Lo anterior debido a que es la única que enfrenta a los problemas ambientales en su raíz y no plantea soluciones a medias para el mantenimiento de la civilización actual. Finalmente, el texto plantea los límites a los que se enfrenta el capital en el tema del consumo de energía. El autor discute que la adopción de energías renovables y el decrecimiento sólo llevarían a mayores conflictos geopolíticos y desigualdad dentro del marco del capitalismo, entendido como civilización occidental y antropocentrismo. Cabría discutir el rol que le da el autor a fenómenos culturales como los mitos y la cosmovisión occidentales dentro del colapso sistémico, lo cual puede llegar a desplazar la comprensión de la influencia de las leyes propias del capitalismo dentro de lo que se ha concebido como colapso.

