Con el 10% de la energía no basta (2da. Parte). Decrecimiento débil vs. fuerte
de Castro, Carlos [2026], "Con el 10% de la energía no basta (2da. Parte). Decrecimiento débil vs. fuerte", 15 15 15 Revista para una nueva civilización, 30 de abril, https://www.15-15-15.org/webzine/2026/04/30/con-el-10-de-la-energia-no-b...
Carlos de Castro es profesor de la Universidad de Valladolid en física, sostenibilidad e historia de la ciencia. Tiene trabajos en torno a la teoría Gaia Orgánica, la cual es una hipótesis que plantea que la atmósfera y la parte superficial del planeta tierra se comportan como un sistema donde la vida, su componente característico, se encarga de autorregular sus condiciones esenciales tales como la temperatura, composición química y salinidad en el caso de los océanos.
En la primera parte de este artículo se criticó la noción que solo con 10% de la energía actual la humanidad podía vivir bien y tranquila. Esta es una cifra altamente popular entre las principales figuras del movimiento decrecentista o post-crecimiento. La realidad es que, incluso en los escenarios más optimistas, la humanidad necesitaría de al menos 25% de la energía actual. Además, esto implicaría una reducción drástica del consumo energético per cápita y global mucho mayor de la proyectada por los defensores de la cifra de 10%. Incluso estos escenarios más optimistas no son realistas y los que plantean una reducción mayor no consideran varias variables que dificultarían que esto suceda. Al considerar todas estas dificultades la conclusión es que lo más probable es que esta civilización va dirigida hacia el colapso debido a la imposibilidad de reducir sus consumos energéticos y las implicaciones que dichos consumos tienen.
Dentro de esta segunda parte se busca describir la tendencia histórica de cómo el sistema logra cooptar el pensamiento crítico, especialmente en el caso de la reflexión decrecentista o post-crecimiento. Para esto se criticó un artículo reciente, publicado por dos de las figuras más mediáticas de este movimiento: Julia Steinberg y Jason Hickel. Estas figuras representan la transición desde el término “decrecimiento” al de “post-crecimiento”, el cual busca ser menos alarmista que el primero. De esta forma se desradicaliza el pensamiento crítico para introducir una idea reconfortante de que aún es posible reducir el uso de energía y lograr un alto bienestar humano en el proceso. Esta desradicalización es lo que permite que sean publicados por revistas importantes como Nature.
Parte integral de este tipo de pensamiento es negar la alta probabilidad del colapso, atacando a aquellos que hayan asumido la inevitabilidad de este último. Dentro de este mismo medio intelectual también se popularizan ideas como el “capitalismo natural” y la cifra de 10% ya discutida anteriormente. Todo para no asumir el colapso de la presente civilización. Esta forma de pensar incluso ha llegado a afectar a los estudios de la economía ecológica. Un ejemplo de lo último es que las revistas de este campo disciplinar se niegan a publicar estudios sobre el decrecimiento económico que deviene necesario en razón de las elevadas temperaturas, consecuencia del cambio climático (dato crucial 1).
Una de las cosas loables del estudio de Steinberg y Hickel es que critican a otros estudios del post-crecimiento por no considerar la realidad específica del Sur global, junto a la necesidad de dejar de crecer en consumo energético-material en el Norte global. A pesar de lo anterior siguen replicando los tropos antropocéntricos de otros estudios. Es decir que no conciben a los humanos como insertos dentro de redes de vida más amplias, las cuales determinan sus posibilidades dentro de los límites inherentes al planeta Tierra. Además, otra de las limitaciones que siguen compartiendo con sus antecesores es que piensan que el decrecimiento será un proceso lineal y progresivo. Esta idea no considera la injerencia de procesos como las guerras, la corrupción u otros parámetros similares.
Es por esto que pueden plantear un escenario en el que se reduzca radicalmente la desigualdad energética, llegando a un consumo energético igualitario entre todos los humanos (dato crucial 1). En este escenario, los peores efectos del cambio climático son mitigados gracias a la adopción de las energías renovables. La realidad es que solo un colapso civilizatorio mitigaría de manera tan radical los efectos del cambio climático. Esto se demuestra con el hecho de que en el último siglo y medio, los únicos momentos en que se han ralentizado o detenido las emisiones son en tiempos de crisis (dato crucial 2). La disminución de emisiones nunca se ha hecho de manera voluntaria, sino siempre ha sido involuntariamente. Por ende las proyecciones de Steinberg y Hickel solo podrían ser cumplidas dentro de un escenario de colapso.
Cabe destacar también, que estas transiciones hacia energías más renovables y menos densas no suelen ser de manera regulada, es decir que no suelen realizarse a través de una disminución gradual del uso de combustibles fósiles. Más bien todo lo contrario, las emisiones suelen aumentar justo antes de las situaciones de crisis. Esto se puede observar con el caso actual de Estados Unidos, quien junto con India está siendo responsable de un nuevo incremento en la curva de emisiones. Esta nueva estrategia energética eventualmente fallará, no tanto por una transición voluntaria hacia energías renovables sino por el declive en la disponibilidad de petróleo y gas natural. Por ende se llegaría a un pico de consumo energético y material antes de descender estrepitosamente.
Otra de las aportaciones que brinda el estudio de Steinberg y Hickel es que señalan la necesidad no solo de una revolución tecnológica verde, sino también de una revolución económica-política. Lo último con el objetivo de limitar el consumo energético de los más ricos (dato crucial 3) y aumentar el de los más pobres (dato crucial 4) hasta el estándar medio consumido por todos los ciudadanos de manera equitativa. Pero esto presenta un nuevo problema, no es suficiente señalar que el lugar al que queremos llegar es técnicamente posible, sino empezar a pensar cómo lo hacemos. Es importante señalar que esta revolución económico-social requiere un cambio simultáneo en el terreno de la cosmovisión y los mitos.
Quienes más han asumido las posibilidades de colapso es la gente rica y poderosa, quienes son el principal sostén de los Trump del mundo. Una prueba de esto es el creciente interés de los más ricos en la compra y construcción de búnkeres para su supervivencia. También se puede observar en el hecho de que algunos de estos hombres poderosos están preparados para convertirse en señores de la guerra dentro de escenarios de colapso. Finalmente, son los que han impulsado la guerra comercial con China para tener las mejores posiciones posibles en la crisis inminente, desgastando el poder del siguiente imperio emergente. Todos estos escenarios para los que se preparan los poderosos son mucho más realistas que los que plantean los optimistas del post-crecimiento.
1) En el escenario que plantean Steinberg y Hickel ninguna persona dispondría de menos de 800 vatios per cápita (800 W) y ninguna de más de 4.450 vatios.
2) Emisiones globales de CO2 desde 1850 al presente. Junto a las proyecciones del colapso y el decrecimiento energético.

3) Según el escenario post-crecimiento de Steinberg y Hickel el Norte global debería reducir el consumo energético 24% respecto al actual (las elites energívoras mucho más). Según los autores los países ricos podrían vivir bien si no dilapidaran tanta energía en el consumismo y la enfocarán más en el bienestar humano.
4) Steinberg y Hickel señalan que el Sur global también debería reducir su consumo energético, hasta llegar a 74% del consumo actual, pero para su desarrollo digno, la tecnología y la buena organización sólo requiere el 32% de su consumo actual. Aproximadamente la mitad de la población del Sur global en este escenario poscrecimiento tendría que reducir su consumo energético, y el resto, lo subirán a un mínimo de 800W al menos.
El artículo versa sobre la discusión en torno a las alternativas civilizatorias. Para el autor muchas de las propuestas post-crecimiento han sido cooptadas por el sistema para que se hable optimistamente de la gestión del colapso, en lugar de asumir la inevitabilidad de este mismo y proponer una alternativa civilizatoria. Cabría discutir todavía lo que es necesario para realizar la revolución hacia esta alternativa, especialmente la propuesta del autor en torno a un cambio en términos de conciencia (mitos y cosmovisión).
El texto también es relevante ya que critica la noción lineal de adaptación frente a la destrucción del ambiente que tienen estos pensadores. Lo último debido a que no consideran la posibilidad de que los estados capitalistas solo preferirán fuentes de energías renovables cuando se agoten las fuentes de energía fósil. Esto muestra los límites del capitalismo para responder ante el colapso sistémico, especialmente en lo que concierne a la energía.

