DNA editing of human embryos reignites debate over designer babies

Cita: 

Johnson, Carolyn [2026], "DNA editing of human embryos reignites debate over designer babies", The Washington Post, Washington, 25 de junio, https://www.washingtonpost.com/science/2026/06/25/dna-editing-human-embr...

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Jueves, Junio 25, 2026
Tema: 
La promesa y el peligro de modificar embriones humanos
Idea principal: 

    Carolyn Johnson es reportera científica. Anteriormente cubrió el negocio de la salud, la industria farmacéutica y la asequibilidad de la atención médica para los consumidores. Antes de llegar al Post, cubrió ciencias en el Boston Globe.


    La edición de bases es una técnica de edición genética que permite cambiar una letra específica dentro de los 3 000 millones de letras del ácido desoxirribonucleico (ADN), donde se guardan las instrucciones biológicas de una persona. A diferencia de CRISPR, una herramienta premiada con el Nobel en 2020 que corta el ADN para que el organismo lo repare y por eso puede causar errores grandes, la edición de bases modifica un punto concreto sin hacer un corte tan agresivo.

    Ese avance importa porque podría servir para estudiar cómo se forma un embrión y corregir mutaciones vinculadas con enfermedades graves, pero también abre una polémica más delicada cuando se aplica a embriones humanos: si un embrión editado se implanta mediante fertilización in vitro y llega a nacer, los cambios no solo afectarían a ese bebé, sino que podrían heredarse a futuras generaciones.

    Dos investigaciones recientes muestran esa tensión entre beneficio médico y riesgo ético. En Reino Unido, Kathy Niakan, bióloga del desarrollo de la Universidad de Cambridge, usó la edición de bases para estudiar NANOG, un gen que ayuda a entender cómo se organiza el embrión durante su primera semana de desarrollo.

    En Estados Unidos, Dieter Egli, biólogo de células madre de la Universidad de Columbia, modificó genes relacionados con el colesterol LDL, conocido como colesterol malo, y con la enfermedad de células falciformes, un padecimiento grave señalado como posible objetivo de tratamiento genético. Ambos estudios sugieren que la técnica es más precisa que CRISPR, aunque todavía puede dejar embriones con células corregidas y células sin corregir, además de provocar cambios no deseados cerca del gen intervenido.

    Por esa razón, especialistas como Thanos Papathanasiou, médico de Bourn Hall Clinic, sostienen que la edición de embriones aún pertenece al terreno experimental y no debe usarse para crear bebés. El antecedente de He Jiankui, científico chino que en 2018 usó CRISPR para producir bebés editados genéticamente y terminó en prisión, explica la cautela de la comunidad científica.

    La discusión también involucra a Nucleus Genomics, empresa dirigida por Kian Sadeghi que ve la edición genética como parte de una futura optimización de embriones. Frente a esa visión, bioeticistas como I. Glenn Cohen y R. Alta Charo cuestionan quién decidiría qué enfermedades justifican editar embriones, qué límites tendría esa intervención y dónde quedaría la frontera entre curar padecimientos graves y diseñar bebés con rasgos deseados.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    La fabricación de seres humanos avanza de forma lenta pero incesante. Las técnicas de edición genética, los trabajos con células madres y creación de órganos humanos crean el umbral para que se produzcan seres humanos de forma artificial. En términos capitalistas, el problema no parece ser tecnológico sino de orden económico: ¿para qué se querrían más seres humanos si hay sobreabundancia de fuerza de trabajo? Desde el punto de vista ético la pregunta es válida, porque no se trata de un desarrollo social orgánico sino de un proyecto corporativo en busca de ganancias. No olvidar que se trata de una discusión pendiente: como colectividad ¿deseamos poseer el poder de crear vida de formas artificiales?