Editorial: Introducción a la anarquía y el decrecimiento: hacia ecologías de decrecimiento rebeldes, prefigurativas e insurreccionales

Cita: 

Dunlap, Alexander y Josephine Becker [2026], "Editorial: Introducción a la anarquía y el Decrecimiento: hacia ecologías de Decrecimiento rebeldes, prefigurativas e insurreccionales", La Alianza Global Jus Semper, febrero, https://jussemper.org/Inicio/Recursos/Info. econ/Resources/ADunlap-JBecker-IntroduciendoAnarquiaDecrecimiento.pdf

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Febrero, 2026
Tema: 
Anarquismo y decrecimiento
Idea principal: 

    Alexander Dunlap: Investigador del Instituto de Sustentabilidad Global y de la Universidad de Boston. Se dedica a investigar la ecología política de las tecnologías bajas en carbono y las transformaciones militares-policiacas en México, Alemania, Perú, Francia, España y Portugal.

    Josephine Becker: Tiene una licenciatura en ciencias ambientales con una maestría en sustentabilidad y cambios en conducta. Se ha especializado en investigar movimientos sociales autónomos y auto-organizados, además de las políticas prefigurativas que plantean para resistirse al capitalismo. Es parte del Post-Growth Innovation Lab.

    Este texto se publicó por primera vez en Degrowth Journal, número especial de 2025: https://www.degrowthjournal.org/volumes/2025-special-issue-anarchy-and-d...


    Las reflexiones en torno al decrecimiento le deben mucho al pensamiento anarquista. Esta influencia ha sido relegada por la creciente institucionalización del movimiento decrecentista, junto con su reducción al ámbito académico y universitario. Lo anterior ha ocasionado que las soluciones que se plantean desde el decrecimiento sean de un carácter estatista, es decir que provengan desde las clases gobernantes. Esto le ha quitado cierta energía rebelde al decrecimiento, principalmente en su cuestionamiento de la modernidad capitalista y el crecimiento verde. Es por lo último que se vuelve necesario plantear una conexión entre la academia decrecentista y los movimientos autónomos o anarquistas.

    El decrecimiento plantea una reducción del consumo y la producción con el objetivo de aligerar la huella ecológica. También es importante que esta se realice de una manera planificada democráticamente, que mejore el bienestar general y tenga un espíritu de justicia social. Autores anarquistas clásicos como Mijail Bakunin, Piotr Kropotkin y Murray Bookchin son precursores de este tipo de pensamiento. Además, las comunidades rurales e indígenas, que representan cierto espíritu de anarquía, otorgan ejemplos de cómo estas ideas pueden ser llevadas a la práctica.

    Estudios como los de Ted Trainer, quien es defensor de la autosuficiencia municipal, explican la importancia de esta retroalimentación entre decrecimiento y anarquismo. Trainer plantea que el pensamiento decrecentista tradicional no refleja una comprensión precisa de cómo los gobiernos, las industrias y las personas han ocasionado un gran daño al medio ambiente. Tampoco representan de manera precisa el grado al que habría que reducir los niveles de producción y consumo antes de poder lograr un orden mundial sostenible. Y finalmente, uno de los puntos ciegos más grandes del decrecentismo hegemónico, es que no explican cómo se llevará a cabo la reestructuración planetaria que plantea.

    Para resolver estas limitaciones es necesario nutrirse de conocimientos producidos fuera de la academia y el decrecimiento, específicamente desde los movimientos sociales autónomos y/o anarquistas. La relación entre el anarquismo y el decrecimiento sigue siendo pobre, oscilando entre la mención pasajera y la apropiación sin reconocimiento. Por esto se necesita afrontar el estado socioecológico planteado por Trainer, mediante las proyecciones de futuros post-capitalistas ideados por las y los anarquistas.

    Con este último propósito se necesita recuperar no solo el pensamiento anarquista clásico, sino el concepto de anarquía en sí. Este último se refiere a la oposición hacia la dominación y la práctica de la libre asociación, la ayuda mutua y la acción directa que van más allá de la ideología formal del anarquismo. Las anteriores son prácticas compartidas por múltiples pueblos (indígenas, romaníes, etc) y no solo por los anarquistas europeos, quienes usualmente cargaban con sesgos coloniales y modernistas.

    Al pensar en estos sesgos también se plantean las divisiones entre una izquierda productivista, usualmente asociada al movimiento obrero socialista y socialdemócrata, y los sectores, usualmente asociados al anarquismo, que cuestionan el crecimiento económico. A las divisiones anteriores se suman las discusiones sobre autoritarismo o anti-autoritarismo, además del estatismo o el anti-estatismo. El decrecimiento es atravesado por todas estas polémicas al interior de la izquierda.

    Esto se puede observar con el apoyo de cierto sector del decrecimiento que apoya ideas anarquistas como la horizontalidad, la descentralización, el apoyo mutuo, la democracia directa y la autonomía. En este último aspecto también recuperan el pensamiento de marxistas autonomistas como John Holloway y Cornelius Castoriadis. Al mismo tiempo, ciertos horizontes de futuros anarco-comunistas son atractivos para sectores del decrecimiento. Específicamente, la idea de una federación agroindustrial basada en la cooperación voluntaria entre productores para satisfacer sus necesidades.

    A pesar de esta recuperación de las ideas anarquistas, el carácter mayoritariamente académico del decrecimiento causa que esta recuperación sea parcial. Lo anterior quiere decir que se eligen ciertas ideas libertarias, ignorando otros aspectos del movimiento autónomo como las ocupaciones, el anticolonialismo, el ecofeminismo o el anticapitalismo. Esto no es propio del decrecimiento, sino que existe una larga tendencia hacia una apropiación selectiva del anarquismo.

    Un ejemplo importante de lo último cómo trata el decrecimiento el tema del estado, viéndolo como la herramienta a través de la cual se van a realizar los cambios que reivindica el movimiento. En contraposición a lo anterior, para el anarquismo el estado es un sistema centralizado y jerárquico de organización política que le quita a las personas la capacidad de decidir sobre sus propias vidas mediante la autoorganización.

    Por otro lado, para el movimiento libertario también adquiere importancia el concepto de estatismo. Este último se refiere a la manera en que los estados establecen y mantienen su centralidad a través de la repetición de ciertas formas, discursos, símbolos y racionalidades. Algunas de estas prácticas incluyen el desarrollo de poder coercitivo (policía, ejército, paramilitares, etc.), la extracción de impuestos, la organización de la economía o incluso la planificación urbana.

    La importancia de la crítica anarquista al Estado puede observarse en ejemplos históricos como el de la Revolución rusa. A pesar de que algunos estudiosos confunden la radicalidad del anarquismo con la del bolchevismo, destacando por ejemplo los debates amistosos entre Piotr Kropotkin y Vladimir Lenin, ignoran los resultados de la estrategia de toma de poder de los bolcheviques. El golpe de estado de los comunistas rusos resultó en la formación de una policía política, la creación de prisiones de trabajos forzados y la persecución de disidentes políticos. Todo lo anterior a pesar de que sus programas incluían ideas directamente extraídas del anarquismo como: órganos de poder locales, autodeterminación de los pueblos, etc.

    Por ende, es importante que el decrecimiento no se tome a la ligera el tema del estado. Incluso debe considerar el consumo material y energético necesario para mantener la existencia de esta forma de organización política. Es por lo anterior que se deben considerar las estrategias anarquistas dentro de un ecosistema de tácticas para la transformación decrecentista.

    El concepto de ecosistema de tácticas surge en contraposición al de diversidad de tácticas. El anterior fue desarrollado por movimientos de protesta que agrupaban personas que utilizaban tácticas diferentes, muchas veces incompatibles entre sí. A diferencia de lo último el ecosistema de tácticas surge dentro de una comunidad concreta con objetivos comunes que responde, crece y se desarrolla para superar la represión junto con los callejones del movimiento. Son prácticas que funcionan en conjunto y en relación unas con otras, en vez de funcionar a pesar de la existencia de otras prácticas distintas. Lo importante es plantear la función específica que tiene cada táctica al interior del ecosistema.

    Algunas de estas estrategias pueden incluir la implementación de prácticas locales y municipalistas radicales, como las que ha propuesto Ted Trainer. Además de las prácticas prefigurativas del movimiento anarquista, como por ejemplo jardines y otros proyectos locales que tengan motivaciones políticas. Estos últimos también tienen una función educativa para plantear otras formas de vivir fuera de la lógica capitalista.

    Una de las tácticas más controversiales es la de la acción directa. Autores como Ted Trainer se han opuesto a su implementación ya que puede llegar a provocar lucha y peligro para los movimientos sociales. El problema con esta crítica es que no considera la necesidad de la autodefensa contra las imposiciones violentas sobre las personas y los territorios. Esto es un factor especialmente importante en la era de la política de extrema derecha, la violencia política, la guerra, la inteligencia artificial, el acaparamiento de tierras y agua, etc.

    Otra estrategia importante dentro del ecosistema de tácticas es extender la lucha hacia quienes ya habitan dentro de las instituciones y plantean críticas hacia esta misma dependencia institucional. Esto último es especialmente importante para el decrecimiento, dado su carácter mayoritariamente académico. Un primer paso para plantear esta crítica institucional sería participar en los debates planteados por intelectuales e investigadores libertarios. Incluso se pueden plantear investigaciones en torno a la historia del anarquismo, los grupos de acción directa y su intersección con movimientos ambientalistas.

    Por todo lo anterior, este número especial pretende aportar a que el decrecimiento desarrolle una praxis ecológica antiautoritaria. Por lo último, los artículos dentro del número versan sobre política de los cuidados desde una perspectiva anarcofeminista, las posibilidades de una transformación libertaria del sistema energético actual, la recuperación de cierto pensamiento decrecentista por parte de los movimientos de extrema derecha, etc.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El análisis de la trayectoria del sistema implica abordar las discusiones acerca de las posibles alternativas civilizatorias del capitalismo, junto con la reflexión estratégica sobre el combate frente a la destrucción del ambiente. En relación al primer tema, se destaca la relevancia del anarquismo para que el decrecimiento plantee una visión crítica frente al estado y el autoritarismo. Esto último con el objetivo de que el decrecimiento plantee una verdadera alternativa al capitalismo y no solo una reestructuración de este. En cuanto al segundo tema se plantean las aportaciones estratégicas del anarquismo a la lucha ambiental. Entre estas últimas se destacan la acción directa, las prácticas prefigurativas y el ecosistema de tácticas.

    Sería importante revisar y cuestionar la adopción, por parte de los autores, en torno a la visión moralista del anarquismo sobre las revoluciones sociales del siglo XX. Además de qué tanto aporta el conocimiento de estas revoluciones a la transformación radical en la actualidad, dado que se desarrollaron en una etapa diferente de la historia del capitalismo. La editorial también abre un debate sobre las limitaciones de la política prefigurativa y qué tanto estas podrían ayudar a plantear una alternativa al capitalismo. Lo anterior debido a que siguen siendo prácticas que se desarrollan dentro de los marcos del sistema actual por grupos minoritarios. Finalmente, también habría que ampliar la discusión sobre qué tanto los movimientos anarquistas y anti-autoritarios actuales cumplen su ideal de autonomía. Esto dado su inserción dentro de redes de poder blando, como son las organizaciones no gubernamentales (ONGs).