Catastrophe Is Emerging in the World's Most Vulnerable Places

Cita: 

Goodman, Peter [2026], "Catastrophe Is Emerging in the World's Most Vulnerable Places", The New York Times, New York, 18 de mayo, https://www.nytimes.com/2026/05/18/business/iran-war-somalia-usaid.html

Fuente: 
Otra
Fecha de publicación: 
Lunes, Mayo 18, 2026
Tema: 
El abandono de la ayuda humanitaria internacional
Idea principal: 

    Peter S. Goodman: Periodista del New York Times especializado en economía global y geopolítica, con especial énfasis en los efectos para la gente común. Sus intereses particulares son la desigualdad global, la transición energética verde y el futuro del trabajo.


    Las sequías en Somalia han desplazado a familias enteras de sus aldeas. Estas han realizado largos viajes hacia ciudades como Dollow, ubicada en la frontera con Etiopía. Se supone que allí encontrarían campamentos de ayuda humanitaria, pero muchas de las organizaciones dedicadas a este tipo de apoyo han abandonado la zona. Lo último debido a que los campamentos han tenido dificultades para obtener medicinas y comida. Esto se debe a los cortes presupuestales que han recibido las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria.

    Un ejemplo de tales recortes es el caso de la presidencia de Donald Trump que ha desmantelado la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional, mejor conocida como USAID por su sigla en inglés. Esta agencia era la principal fuente de ayuda humanitaria en Somalia. Otros gobiernos, como los de Alemania e Inglaterra, también han disminuido radicalmente sus aportaciones a este tipo de apoyo internacional. Por esta razón las organizaciones humanitarias han tenido que ser selectivas en torno a dónde destinar los pocos fondos que les quedan.

    El cierre del Estrecho de Ormuz y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán han empeorado esta situación, ya de por sí crítica. Esto debido a que el bloqueo en el Golfo pérsico ha impedido el paso de mercancías básicas como fertilizantes y combustibles, llevando a aumentos de precios. En Somalia, dicho conflicto ha causado que se dupliquen los precios de la harina y el arroz, ambos alimentos básicos del país africano (dato crucial 1). Por ende, si el conflicto en Medio oriente continúa, los niveles de hambruna globales podrían aumentar radicalmente (dato crucial 2).

    Ya ha habido ocasiones en que las guerras amenazaron la cadena global de suministros de alimentos. Un ejemplo fue el conflicto entre Rusia y Ucrania que interrumpió el suministro de fertilizantes y granos, causando riesgos de hambrunas en África y Asia. Esta catástrofe sólo fue limitada gracias al financiamiento de ayuda humanitaria por parte de organizaciones multilaterales y gobiernos (dato crucial 3). Estados Unidos tuvo una gran participación en estos proyectos de asistencia (dato crucial 4). Desde el año pasado todos estos aportes en apoyos internacionales empezaron a disminuir globalmente. Estados Unidos también redujo drásticamente sus aportaciones destinadas a causas de ayuda humanitaria (dato crucial 5).

    Todo esto en una época dónde países como Somalia han atravesado diversas problemáticas, como la guerra civil y los ataques terroristas de fundamentalistas islámicos. Además, las sequías han afectado drásticamente los cultivos de Somalia llevando a hambrunas recurrentes (dato crucial 6). Además, el Programa mundial de alimentos de Naciones Unidas, que es la mayor fuente de apoyos alimenticios en Somalia, tiene cada vez menos recursos para lidiar con estas hambrunas (dato crucial 7), por lo que solo están pudiendo apoyar a las personas en las situaciones más graves, es decir las que mayor riesgo tienen de morir de hambre.

    Un circuito de retroalimentación de problemas

    Las distintas crisis por las que están atravesando los países pobres se están retroalimentando entre sí. El aumento de los precios de la comida y el combustible, causados por la guerra contra Irán, están dificultando aún más la ayuda humanitaria. Además, el tráfico marítimo generado por el cierre del Estrecho de Ormuz ocasiona que los cargamentos de comida lleguen tardíamente a la parte occidental de África: por ejemplo, un cargamento de comida proveniente de Kenia y Bélgica dirigido a Somalia quedó atrapado en el embotellamiento que se ha generado en el puerto de Salalah en Omán, llegando 40 días después de lo previsto a su destino.

    Los conflictos civiles al interior de los países africanos también se han sumado a la lista de obstáculos para la ayuda humanitaria. En Sudán, donde gran parte de la población está viviendo hambrunas (dato crucial 8), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha tenido que cancelar envíos de comida por los riesgos que conlleva la guerra civil en el país y por la escasez de combustible.

    Sumado a todo esto, gran parte del apoyo financiero de las organizaciones humanitarias ha desaparecido. Estados Unidos nuevamente es el caso más claro, pasando de ser el país que más aportaba al apoyo humanitario en Somalia (dato crucial 9) a ser una de las naciones ricas que menos ayuda ha destinado al país africano. (dato crucial 10). Las naciones europeas también han reducido la cantidad de dinero reservado para la ayuda internacional. Lo anterior debido a las presiones del gobierno de Donald Trump para que empiecen a invertir más en su propia defensa militar y ya no dependan de Estados Unidos.

    Comida, fertilizantes y combustible

    Somalia depende de importaciones de petróleo para abastecerse de combustible, principalmente provenientes de los Emiratos Árabes Unidos. Desde que empezó la guerra en Medio Oriente, Irán ha atacado la infraestructura petrolera de este país y además ha bloqueado la principal ruta de salida para sus exportaciones. Lo anterior ha tenido efectos en Somalia no solo en el precio del combustible sino también en el de alimentos.

    Una gran parte de la población que habita los campamentos de ayuda humanitaria en Somalia depende de la venta de frutas y verduras. El aumento del precio de la gasolina y el diesel ha implicado que el encarecimiento del transporte de estas mercancías. Esto se traslada al precio final de las frutas y las verduras. Este mismo problema también ha afectado el transporte de maíz proveniente de la frontera con Etiopía y la importación de arroz en los puertos de Somalia. La pesca tiene una situación similar, pues la inseguridad ha reducido las capturas y encarecido el pescado.

    Otro de los bienes básicos afectados por el aumento del combustible ha sido el acceso al agua. Esto se debe a que muchos de los pozos de agua públicos en Somalia utilizan bombas de agua potenciadas por diesel. Organizaciones humanitarias como Mercy Corps estaban desarrollando programas para que estas bombas empiecen a utilizar energía solar, pero estos proyectos fueron interrumpidos por la falta de financiamiento. Otro efecto es que las organizaciones humanitarias como UNICEF han tenido que pagar más para transportar agua a lugares que sufren sequías.

    Los instrumentos de trabajo también han sufrido inflación de precios en Somalia. En una escuela de oficios, donde se entrena a varias mujeres a ser costureras, se ha dificultado el acceso a materiales necesarios para arreglar sus máquinas manuales de costura. El cierre del Estrecho de Ormuz también ha encarecido el precio de los fertilizantes. Los agricultores no solo han tenido que pagar más por estos últimos sino también por el diesel que utilizan en sus tractores. Todo lo anterior se traduce en precios más altos en los productos finales de estos procesos productivos.

    Una emergencia sin límites

    El encarecimiento de la comida y la reducción en la disponibilidad de clínicas han aumentado la probabilidad de que las infancias que sufren de malnutrición tengan complicaciones que pongan en peligro sus vidas. Los casos de malnutrición en infantes se tratan de manera diferenciada. Si la malnutrición es moderada se les da comida especial, si es severa se les da una fórmula infantil terapéutica y antibióticos, pero si se llega a un nivel crítico es necesario que se dirija a los niños a una unidad de estabilización dirigida por UNICEF.

    El problema es que se ha reducido el número de estas unidades especiales (dato crucial 11). Para las familias que viven lejos de estos hospitales es necesario trasladarse en un transporte público cada vez más caro. En el caso de la malnutrición esta es una situación especialmente riesgosa ya que mientras más pronto son atendidas las personas, mejores son sus probabilidades de sobrevivir. Además, la reducción en el número de clínicas coincide con un aumento en el número de infantes admitidos por problemas de malnutrición (dato crucial 12).

    Mayor necesidad, menor ayuda

    Las familias, desplazadas de sus aldeas por sequías y que han llegado a ciudades como Dollow sin recibir la ayuda esperada, han tenido que sobrevivir por su cuenta, haciendo trabajos en el campo, labores domésticas e incluso pidiendo dinero en las calles.

    Otras de las poblaciones afectadas por la falta de ayuda en los campamentos de Dollow han sido las mujeres embarazadas. Antes el campamento contaba con una clínica, dirigida por UNICEF, que atendía y ayudaba a mujeres embarazadas. Hoy solo queda una partera que participa de manera voluntaria.

    Finalmente, la falta de apoyo en los campamentos también ha afectado a las infancias. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ha tenido que reducir el financiamiento destinado a la escuela del campamento de Dollow. El poco dinero que otorga la organización es manejado por los profesores de la escuela. Esto ha hecho que maestros como Abdulnasir Mohamed Farah, quien ya no está recibiendo paga por su trabajo, se mantenga en el campamento por el bien de los niños. Esto se vuelve aún más grave ya que la población de la escuela está en aumento por las infancias provenientes de aldeas afectadas por las sequías.

    Mientras tanto, los trabajadores de organizaciones humanitarias encargados de estos campamentos observan cada vez llegan menos financiamiento y cargamentos de comida.

Datos cruciales: 

    1) 70% de la comida en Somalia proviene de importaciones.

    2) Según el Programa mundial de alimentos, si el conflicto continúa hasta junio de 2026, el número de quienes viven niveles de hambruna críticos aumentará a 363 millones de personas a nivel mundial, un incremento de 45 millones de personas en comparación con la situación antes de que empezara la guerra.

    3) La inversión en ayuda humanitaria llegó a 43 mil millones de dólares aportados por diferentes gobiernos y organizaciones multilaterales.

    4) Estados Unidos lideró los esfuerzos de apoyo internacional durante el estallido del conflicto entre Rusia y Ucrania invirtiendo 17 mil millones de dólares.

    5) El año pasado el financiamiento dirigido a la ayuda internacional sólo llegó a 28 mil millones de dólares. Estados Unidos aportó solo 4 mil millones de dólares.

    6) Según la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura 6.5 millones de personas sufren hambruna extrema en Somalia, lo cual representa un tercio de la población del país. De estos 1.8 millones son niños menores de 5 años. Lo más probable es que estas cifras hayan aumentado desde el inicio de la guerra contra Irán.

    7) El Programa mundial de alimentos sólo tiene suficiente financiamiento para apoyar a 300 mil personas en Somalia durante el mes de julio. Una fracción de las 2 millones de personas al mes que ayudaba a inicios de 2025.

    8) 41% de la población en Sudán está viviendo escasez de comida, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura.

    9) Hace cuatro años, cuando Somalia enfrentó su sequía más grave en años, recibió 2.4 mil millones de dólares en ayuda, más de la mitad provino de los Estados Unidos.

    10) En 2025, el gobierno estadounidense redujo la ayuda dirigida hacia Somalia a 70 millones de dólares, de los 467 millones que dio en 2024. En los primeros cuatro meses de este año, menos de 3 millones de dólares de ayuda a Somalia vinieron de Estados Unidos. Inglaterra, Alemania, Dinamarca, Suecia, Canadá y Qatar aportaron más al país africano.

    11) A lo largo de Somalia UNICEF cerró 205 de sus 800 clínicas.

    12) Desde enero el hospital de UNICEF ubicado en Mogadishu, ha admitido a 768 niños e infantes con problemas médicos relacionados a la malnutrición, esto es el doble de lo que habían admitido el año pasado

Nexo con el tema que estudiamos: 

    El texto es relevante ya que muestra la intersección de varias de las manifestaciones más graves de la actual crisis de la civilización capitalista. Por un lado la destrucción del ambiente y el cambio climático ya está generando una gran cantidad de desplazados. Un ejemplo de esto se puede observar en el artículo con las familias somalíes que han tenido que abandonar sus aldeas por las sequías que ha vivido su país. Además, lo que también se puede ver es que el creciente abandono de proyectos de ayuda humanitaria por parte de los países ricos está acompañado del apoyo financiero de estos estados hacia las empresas militares de sus propios países. Así, la participación financiera de los estados ricos en este tipo de industrias afecta la manera en que el Norte global maneja las crisis humanitarias de las sociedades del Sur global. Las conexiones directas entre las guerras, las políticas públicas por una parte, y por la otra, la vida cotidiana en las naciones más empobrecidas muestra el carácter polarizante y excluyente del capitalismo.