NOAA Arctic Report Card 2025 : Executive Summary
Druckenmiller, Matthew, Richard Thoman y Twila Moon [2025], NOAA Arctic Report Card 2025 : Executive Summary, National Oceanic and Atmospheric Administration, https://doi.org/10.25923/nrzf-j897
Cada año se reportan y comparan con el año anterior los cambios observados en el Ártico para identificar las consecuencias del aumento de la temperatura media global. Los cambios se agrupan en 8 secciones (denominados signos vitales) y son los cambios medibles a lo largo del Ártico (dato crucial 1).
Cambios como la temperatura del aire de la superficie que aumenta de manera drástica y en consecuencia, cada temporada que pasa termina en un récord de la temporada más caliente vista en las últimas dos décadas.
El ciclo del agua se ha intensificado debido al aumento de la temperatura media; existe una evaporación continua que genera una precipitación inusual y un deshielo persistente. La temporada 2024/2025 se consideró una de las épocas más húmedas desde 1950; las condiciones atmosféricas estimulan la existencia de ríos atmosféricos que traen consigo grandes patrones de precipitación.
Asimismo, la cantidad de nieve que cae en el Ártico ha provocado cambios repentinos en el ecosistema, existen periodos de alta precipitación de nieve que superan el promedio habitual; sin embargo, en la primavera, la cantidad de nieve que se derrite es mayor al promedio. Todas estas inconsistencias demuestran el declive de nieve de las últimas seis décadas.
A su vez, junio del 2025 representó 50% de la extensión de cobertura de nieve que existía en 1960; este fenómeno genera problemas en los procesos de vegetación, en el comportamiento de los animales, y al tener pérdida en la nieve reflectante, la cantidad de energía solar se encuentra en sus máximos; en consecuencia, se produce un aumento mayor de temperatura.
Podemos observar que la extensión máxima anual de hielo marino, registrada en marzo del 2025, fue la más baja de los últimos 47 años que se tienen registros satelitales y para finales del verano era un 28% menor. Fue considerablemente más baja en comparación con el primer reporte generado en 2005. El hielo actualmente se sitúa en la parte norte de Groenlandia y del Archipiélago canadiense (datos cruciales 2 y 3). El derretimiento de hielo que hay en Groenlandia hace que se considere parte importante del aumento del nivel del mar, de aportes de agua dulce y de nutrientes al océano.
El aumento de la temperatura en el agua marina, que se extiende alrededor de todo el Pacífico pero en específico en el mar de Bering, genera la inundación del sudoeste de Alaska. Este fenómeno ocasiona que existan fuertes vientos y lluvias inusuales; en consecuencia, por las condiciones climáticas extremas, las personas que habitan la región han sido evacuadas.
Ahora, la cuenca euroasiática se ha visto transformada por el fenómeno denominado "atlantificación", que consiste en la afluencia de aguas más cálidas y saladas hacia el Norte y afecta en gran medida a la estratificación que aísla el hielo marino de las aguas del Océano Atlántico. Este fenómeno afecta de forma directa a las condiciones ambientales de la región, lo que genera que comience un círculo de consecuencias sin fecha de término. Debido a que se redujo la formación de hielo marino se aumentaron los minerales y la producción primaria; por lo cual, las algas florecen y producen materia orgánica.
El fenómeno actualmente afecta directamente al Polo Norte y ejerce presión en Alaska.
Aunque es cierto que la existencia de mayor alimento en lugares donde escasea la mayoría del año suele beneficiar en menor medida las redes tróficas; sin embargo, a gran escala afecta rotundamente a los ecosistemas, puesto que dificulta el movimiento de carbono a lo largo de la cadena alimentaria. En consecuencia las especies se vuelven más longevas.
Aparte, estas algas son nocivas para la salud de las comunidades.
A medida de que las especies conocidas como taiga o bosque boreal aumentan, las especies árticas del norte han disminuido (dato crucial 4).
El verdor de la tundra reportado en 2025 fue el más alto reportado en 26 años por los satélites modernos.
Cuando se habla de los cambios en el permafrost se evidencian con los denominados “ríos oxidados”. Estos ríos adquieren un color naranja por el hierro oxidado procedente del deshielo del permafrost.
El hierro, al ser un elemento oxidante, degrada el agua y aumenta la concentración de metales de trazabilidad tóxicos. Lo cual pone en riesgo el agua potable de las comunidades y la pesca.
El resumen del 2025 incluye una evaluación de la capacidad de la Red de observaciones del Ártico, para respaldar los análisis sobre dicha región.
Existen riesgos de vulnerabilidad a los programas de observación. Frente a la disminución de las inversiones estadounidenses en ámbitos climáticos y medioambientales, las comunidades árticas están creando programas de seguimiento para seguir abasteciendo las necesidades científicas.
El ARC 2025 incluye un artículo de la red de centinelas indígenas (ISN) con sede en la isla San Pablo ubicada en el mar de Bering. Registran de forma sistemática las condiciones climáticas, centrándose en la contaminación de mercurio y la erosión costera. Utilizan diversas herramientas TIC para el reporte de los datos, así como un aumento de las capacitaciones y tutorías que fomentan el liderazgo indígena.
En definitiva, el cambio en el Ártico es rápido y abrupto, el deshielo del permafrost genera un cambio en la química habitual de los ríos; el transporte de calor del océano hacia el Norte modifica los ecosistemas marinos y afecta el bienestar de las comunidades. El control de los datos es importante para evidenciar los cambios repentinos y poder prevenir o mitigar los riesgos y de esta manera poder comprender los cambios de una manera más eficiente.
1)Figura1. Signos vitales del Ártico reportados.

En la figura se muestran los 8 signos vitales que demuestran el cambio generado en el Ártico por el cambio de la temperatura.
- La temperatura superficial del aire – En temporada de invierno el Ártico ha aumentado su temperatura el doble de rápido que a nivel mundial desde 2006 cuando se empezaron a reportar estos signos.
- La temperatura de la superficie marina – La media de agosto a 65 grados norte aumenta en un ritmo de 0.3 grados celsius por década.
- Hielo marino – En septiembre se han registrado las 19 extensiones más bajas de hielo marino en los últimos 19 años.
- Productividad primaria del océano – la producción neta primaria aumentó en un 30.5% desde el 2003. La productividad primaria del océano es la tasa a la cual los organismos autótrofos —como el fitoplancton, las macroalgas y algunas bacterias— convierten compuestos inorgánicos en materia orgánica utilizando la luz solar (fotosíntesis) o energía química (quimiosíntesis).
- Precipitación – Desde 1950 la precipitación tiende a incrementar temporada por temporada siendo el mayor incremento el que ocurre en invierno.
- Cubierta de nieve terrestre – Desde 1967 la cubierta de nieve en junio se ha reducido en 50%.
- El verdor de la tundra – El máximo anual incrementa desde 1982.
- Capa de hielo de Groenlandia – Existe una pérdida neta del hielo de Groenlandia todos los años desde los años noventa del siglo XX.
2) Figura 2. Mapa de los eventos más importantes alrededor del Ártico

Los ejemplos que aparecen en el mapa refieren las altas temperaturas del océano, la abundante precipitación, la mínima extensión del hielo, la alta producción primaria, el verdor aumentado de la tundra, las condiciones secas en temporada de verano.
3) Figura 3. Mapa de las referencias geográficas que existen en el reporte ARC 2025

El mapa expone la zona geográfica de las referencias de lugares más reportadas en el resumen.
4) Las especies del Ártico en el norte del mar de Bering y Chukchin se han reducido en dos terceras partes y a la mitad respectivamente, por el aumento de las especies boreales.
La destrucción del Ártico está alcanzando el punto de inflexión en que sus propiedades y su papel como regulador de las temperaturas planetarias se perderán. Ello representa un factor disruptivo que conduce directamente al colapso sistémico, en tanto se conjuga con otros tantos macro-procesos destructivos. Aunque este diagnóstico es de carácter sintomático, también ha quedado establecido el origen capitalogénico de los factores que propician los cambios en el Ártico. En 2026, llegamos a la acumulación de conocimientos tal que la posibilidad del colapso deja de ser contraintuitiva para convertirse en el escenario más factible en el horizonte 2030-2050.

