Introduction. Toward a Theory of Global Capitalist Exhaustion

Cita: 

Robinson, William [2025], "Introduction. Toward a Theory of Global Capitalist Exhaustion", Epochal Crisis. The Exhaustion of Global Capitalism, Cambridge, Cambridge University Press, pp. 1-11.

Fuente: 
Libro
Fecha de publicación: 
2025
Tema: 
Ideas sobre el agotamiento del sistema capitalista
Idea principal: 

    William I Robinson es profesor en la Universidad de California. Tiene una maestría en estudios latinoamericanos y un doctorado en sociología. Se especializa en economía política, la estructura del cambio social, el materialismo histórico y el desarrollo del capitalismo global.


    El capitalismo es un sistema en constante cambio. Su forma actual está definida por tres desarrollos históricos: la universalización del modo de producción a través de la globalización, la reestructuración por medio de la digitalización y financiarización, y finalmente la crisis estructural a la que se enfrenta actualmente que obstaculiza su renovación como sistema. Todas estas características se originaron en la reestructuración que vivió el sistema desde los años setenta del siglo XX y que culminó en los años noventa.

    Los años setenta estuvieron marcados por una gran crisis del sistema capitalista. En estos años surgió una fuerte militancia obrera, movimientos sociales radicales y luchas de liberación nacional en los países más pobres. Estos movimientos buscaron imponer regulaciones al mercado y límites al poder del capital. Ante una oposición generalizada hacia el capitalismo, miembros de la clase dominante llamaron a una contraofensiva para que el capital pudiese acumular sin obstáculos por parte del estado o del movimiento obrero. Un suceso representativo de esto fue el memorándum del abogado Lewis Powell dirigido a la Cámara de comercio estadounidense en la que planteó la amplitud del rechazo al sistema, constatando que no solo los izquierdistas lo cuestionaban sino también "integrantes perfectamente respetables de la sociedad".

    Esta contraofensiva implicaba un control del poder estatal por parte del capital. Lo último con el objetivo de reprimir al movimiento obrero y eliminar la regulación estatal. La reestructuración propuesta también necesitaba eliminar todos los esfuerzos que buscaban un orden mundial más equitativo. Para lograr esto, se disciplinó al Tercer mundo mediante el aumento de tasas de interés que llevó a crisis de deuda, austeridad y programas de ajuste en los países más pobres.

    La emergente clase capitalista transnacional se empezó a agrupar en organizaciones como la Comisión Trilateral y el Foro Económico Mundial. Es desde este tipo de agrupaciones que se definió el nuevo orden capitalista globalizado. Los representantes políticos de esta nueva clase capitalista tomaron el poder durante los años ochenta y noventa del siglo XX. Esto permitió la expansión generalizada de los mercados y la transnacionalización del proceso productivo.

    Esta no es la única vez que el capitalismo ha sufrido una reestructuración. La actual fase del capitalismo fue precedida por otras tres: mercantilismo, capitalismo industrial clásico y capitalismo monopolista. Cada fase sufrió una crisis generalizada que fue resuelta a través de una reestructuración y una expansión del sistema. Estas crisis estuvieron definidas por inestabilidad política, revoluciones y guerras que llevaron a nuevas relaciones de clase, tecnologías y formas de acumulación. Los cambios cualitativos que se dieron en cada una de estas fases fueron resultado de cambios cuantitativos dados en la fase anterior.

    El mundo que resultó de la reestructuración de los años setenta fue uno totalmente integrado al capitalismo, donde el capital pudo recuperar su poder y su tasa de ganancia. Mientras tanto, la izquierda política se retiró a un reformismo liberal y a políticas identitarias. Estos años dorados de la globalización terminaron con la crisis financiera de 2008, la cual inauguró una época de sobreacumulación y estancamiento económico. Desde entonces la clase capitalista ha estado desesperada por encontrar focos de inversión, llevando adelante comportamientos más violentos e imprudentes.

    Esta misma crisis también tiene una dimensión de reproducción social, ya que la vida se hace cada vez más difícil de sostener para millones de personas. Por un lado, esto se debe al desmantelamiento del orden mundial liberal basado en organizaciones como Naciones Unidas. Por otro lado, también se debe al colapso del ecosistema planetario por la acumulación capitalista desenfrenada. Ello genera situaciones cada vez más frecuentes de guerra y catástrofes ambientales.

    Una parte de la clase dominante busca aprovecharse de esta policrisis para crear un capitalismo mucho más destructivo. Para ésto se apoyan en la extrema derecha, surgida de la crisis de 2008, que plantea perspectivas ultranacionalistas y xenófobas. De esta manera, los mecanismos de dominación tradicionales colapsan y se da un giro hacia el fascismo y el autoritarismo.

    Todo esto nos indica que el capitalismo está viviendo un desgaste que podría llevar a su fin durante el siglo XXI. Este desgaste no será algo de años sino de décadas. Pero por primera vez esta crisis se plantea en términos existenciales, ya que el capitalismo podría extinguir a la humanidad en su propio declive. Por esto, la agencia humana colectiva y los desarrollos contingentes serán definitorios en el desarrollo histórico futuro.

    La herramienta de la economía política radical

    Para comprender los aspectos generales de este capitalismo global se debe recurrir al materialismo histórico. Este se basa en la identificación de contradicciones, no como fallas argumentativas sino como componentes de la realidad. Por otro lado, este enfoque plantea la mediación entre la apariencia de un fenómeno y su esencia que la define. Además, el materialismo histórico interpreta los datos a través de una teoría que no es neutral en torno a los intereses de clase que están presupuestos. La teoría no puede estar aislada del desarrollo histórico concreto. Es por esto último que se debe plantear una relación entre las leyes inmanentes del capitalismo y sus formas históricas específicas. Eso es lo que se propone desarrollar en el resto del libro.

Nexo con el tema que estudiamos: 

    La importancia de este texto radica en el balance histórico que da en torno a la civilización capitalista contemporánea, junto a los límites económicos, ambientales, sociales y políticos que está enfrentando para perpetuarse. Por otro lado, habría que entablar una discusión con el tratamiento historiográfico de Robinson en torno a la reestructuración capitalista de finales del siglo XX. Al plantear la reestructuración como un resultado de la actividad política y colectiva de la clase capitalista, se puede perder de vista su carácter estructural.

    En este sentido habría que destacar que la transición de fin del siglo XX también fue una adecuación del plano de la reproducción social, en respuesta a cambios que se estaban suscitando en la producción. Esto principalmente se relacionaba con la eliminación de todos los obstáculos a la desvalorización de la fuerza de trabajo. Considerando esto, se evita reducir la reestructuración al ámbito de las elites.