Suelo alterado. Impactos de usar microorganismos editados en la agricultura
Bajsa, Natalia [2026], "Suelo alterado. Impactos de usar microorganismos editados en la agricultura", Silvia Ribeiro (coordinadora), Edición génica en América Latina. Peligros, trampas y problemas, Alianza Biodiversidad, pp. 52-55, https://cdn.biodiversidadla.org/content/download/194623/1390582/file/Edi....
El suelo es el ecosistema más diverso que conocemos. En él habitan millones de microorganismos que viven asociados a las plantas en relaciones de beneficio mutuo. Bacterias, hongos y plantas interactúan, en la mayoría de los casos, de forma simbiótica. Sin embargo, la industrialización de la agricultura, junto con el uso masivo de agroquímicos y maquinaria, ha provocado la degradación de los suelos y la pérdida de sus propiedades físicas, químicas y biológicas en favor del incremento de la producción.
Los bioinsumos representan una alternativa al uso de fertilizantes y plaguicidas químicos. Están compuestos por microorganismos presentes de forma natural en los suelos que ayudan a las plantas a absorber nutrientes y a defenderse de enfermedades y plagas. No obstante, desarrollar estos bioinsumos es un proceso complejo, ya que puede requerir muchos años de investigación, evaluación, desarrollo y registro.
Aunque en varios países de América Latina existen bioinsumos disponibles que facilitan la producción orgánica de alimentos o la reducción del uso de agrotóxicos, su difícil acceso lleva a que los propios productores elaboren sus propios bioinsumos prediales. Estas preparaciones artesanales contienen microorganismos que mejoran la fertilidad y la sanidad, tanto del suelo como de los cultivos.
Por otro lado, la ingeniería genética se utiliza para aumentar la eficacia de los bioinsumos. Tras largos años de investigación, se ha logrado la liberación comercial de algunos microorganismos genéticamente modificados (MGM), aunque con una escasa regulación. En Brasil, por ejemplo, hacia el año 2023 existían 76 MGM y derivados aprobados bajo sus propias definiciones de evaluación de riesgo.
En 2012 se comenzó a aplicar la edición genética en bacterias realizando modificaciones similares a las que ocurren de manera espontánea en la naturaleza, presentándolas como “naturales” cuando no lo son del todo. Aunque fueran modificaciones de la misma magnitud, carecen de origen natural al tratarse de alteraciones genéticas artificiales y antrópicas que conllevan características y riesgos potenciales específicos.
La reglamentación en diversos países de América Latina clasifica los productos de edición genética bajo la denominación de “nuevas técnicas de mejoramiento genético” como OGM o no OGM, dependiendo de si contienen ADN foráneo detectable. A partir de este criterio se determina si deben someterse a una evaluación de bioseguridad para su liberación y uso comercial.
Un ejemplo de producción comercial son las cepas de las bacterias fijadoras de nitrógeno klebsiella variicola y kosakonia sacchari, aisladas de raíces de maíz. Estas fueron editadas genéticamente para liberar más nitrógeno y se comercializan principalmente en Estados Unidos bajo la marca ProveN. Sin embargo, no existen estudios científicos suficientes que respalden las propiedades atribuidas a estos productos. ProveN también se comercializa en Brasil como inoculante para maíz, junto a otros 40 productos de edición genética que han sido considerados insumos convencionales sin requerir previa evaluación de riesgo. Por su parte, en Argentina existen alrededor de 20 microorganismos genéticamente modificados con autorización comercial, incluyendo virus para vacunas animales y levaduras destinadas a la producción de bioetanol.
Riesgos de los microorganismos modificados genéticamente
Las técnicas de edición génica se basan en modificaciones dirigidas que, sin embargo, pueden generar efectos inesperados en el genoma resultante. Existe un conocimiento científico limitado sobre la ecología de los MGM, y su tamaño microscópico dificulta enormemente su detección y seguimiento en el medio ambiente tras su liberación.
Diversos estudios demuestran que la introducción de MGM puede alterar las comunidades microbianas del suelo (tanto de hongos como de bacterias) a corto y largo plazo. Además, las transformaciones genéticas introducidas en los MGM corren el riesgo de ser adquiridas por otros microorganismos presentes de forma natural, propagándose así por el medio ambiente.

