Globalización y hegemonía: elementos para una crítica del pensamiento dominante

Cita: 

Ornelas, Raúl [2002], "Globalización y hegemonía: elementos para una crítica del pensamiento dominante", José Luis Calva (coordinador), Política económica para el desarrollo sostenido con equidad. Tomo I, México, Juan Pablos, IIEc-UNAM, pp. 21-41.

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Durante los últimos veinte años hemos asistido a la consolidación de la idea de la globalización como el paradigma que explica las realidades económicas contemporáneas. La profunda crisis de la economía capitalista de inicios de los años setenta estimuló la búsqueda de explicaciones alternativas al paradigma de la economía internacional, en cuyo seno predominaban las ideas neoclásicas. Los esquemas basados en el funcionamiento de las economías nacionales eran incapaces de analizar los nuevos procesos económicos, derivados de la creciente internacionalización del capital. En efecto, la expansión de las actividades de las empresas transnacionales y la constitución de un mercado mundial de las finanzas exigían la formulación de explicaciones novedosas. En términos muy generales, podemos decir que esta exigencia fue atendida por dos grandes corrientes de pensamiento: una dio origen al enfoque de la economía mundial, fuertemente influida por el marxismo y ciertamente minoritaria en el seno de las ciencias sociales, pero que ha sido capaz no sólo de sobrevivir, sino de desarrollarse en medio de la larga tormenta neoliberal de los años ochenta y noventa; la segunda es conocida como el enfoque de la economía global y, en su versión más extendida, es un desarrollo de los esquemas neoclásicos, dicha corriente de análisis constituye, hoy en día, el pensamiento dominante en el terreno de las ciencias sociales.

En este trabajo realizamos un ejercicio comparativo entre estos dos enfoques acerca de las relaciones económicas internacionales. En primer término, describimos los elementos fundamentales de la globalización, sobre la base de las proposiciones de K. Ohmae y del FMI. Enseguida, dentro del marco de análisis conocido como economía mundial, proponemos una visión alternativa basada en los conceptos de hegemonía y de producción estratégica; con el fin de mostrar la pertinencia de nuestro enfoque y las limitaciones del enfoque de la economía global: en esta segunda parte del trabajo presentamos también un panorama de la competencia entre empresas transnacionales en cinco actividades de alta tecnología.

La cuestión del poder constituye la base de este ejercicio comparativo. Mientras que el concepto de globalización elimina del análisis las cuestiones relativas al poder (principalmente, la dominación social y la hegemonía mundial), nuestra propuesta coloca en el centro de la discusión la cuestión de quiénes - y merced a qué mecanismos- son los beneficiarios de la gran transformación económica en curso.

Nuestra perspectiva de análisis pretende dar respuesta a dos aspectos esenciales de la discusión acerca de la globalización. Por una parte, estamos convencidos de la necesidad de estudiar seriamente la idea de la globalización, dada la importancia que ella tiene como explicación de las relaciones mundiales. No obstante, ello no implica una aceptación acrítica de dicho concepto. En nuestro estudio, la globalización no es concebida como la fatalidad que nos propone el pensamiento dominante, sino como el proyecto social que las fuerzas sociales hegemónicas tratan de imponer a escala planetaria.

Por otra parte, queremos contribuir a superar los límites de los enfoques críticos sobre la globalización. En efecto, las críticas más conocidas del concepto de globalización se han limitado a verificar el carácter inacabado del proceso. Desde el trabajo pionero de Gordon (1988) hasta los análisis de Doremus y Freeman (1994), y de Hirst y Thompson (1996) se ha argumentado que las esferas nacionales del comercio, la inversión, la producción, las finanzas, la tecnología, siguen siendo los espacios fundamentales de la actividad económica para los países desarrollados. De tal forma que la globalización, en su vertiente disolvente, concierne principalmente a los países subdesarrollados, cuyas bases nacionales (económicas, políticas y sociales) tienden a desaparecer bajo el impacto de la globalización.

Sin embargo, estos autores no han considerado in extremis la hipótesis de la globalización: ¿es defendible la idea de una economía planetaria totalmente globalizada?, ¿estamos en el proceso de formación de un mundo sin fronteras y sin Estados ni naciones? Responder estas interrogantes con el argumento simplista de la buena salud de las economías y de los Estados dominantes no hace sino diferir la verdadera discusión.

Así, para nosotros el debate sobre la globalización no está saldado. Para el pensamiento dominante, la globalización es una realidad ineludible, de tal suerte que la única actitud viable para las sociedades y los gobiernos es la adaptación. Empero, nuestro análisis pone en evidencia los límites y las contradicciones de los postulados de la globalización, por lo que afirmamos que es necesario, y posible, buscar alternativas a las prácticas empresariales y a las políticas neoliberales.

Es evidente que el esclarecimiento de la globalización, en tanto proyecto de organización social, está en el centro de las posibilidades de cambio social en nuestro país. De manera esquemática, podemos ver que las tres principales fuerzas partidistas en México coinciden en considerar a la globalización como un "dato" de la realidad económica mundial, ante el cual la única posibilidad es la adaptación. De ahí que las elecciones presidenciales del año 2000 aparezcan como una disputa por el poder entre tres burocracias más o menos poderosas, pero en las cuales no hay ninguna apuesta por el cambio de fondo en favor de la mayoría de los mexicanos. En contraste, son los movimientos sociales quienes se interrogan acerca de las posibles alternativas ante la globalización, sea de manera puntual, como en el caso de El Barzón y del CGH, sea de manera general, como en el caso de las comunidades zapatistas en resistencia contra el neoliberalismo desde 1994.

La globalización constituye la piedra de toque del edificio neoliberal. Si sus postulados pueden ser comprobados, la apuesta de las fuerzas partidistas, y en particular la apuesta de la socialdemocracia, se revelaría como la más viable. Por el contrario, demostrar que los postulados de la globalización son contradictorios y limitados, por lo que ocultan de las realidades de la dominación social, ayudaría a abrir caminos para un cambio en los rumbos de nuestro país.

Fuente: 
Publicaciones Let
Fecha de publicación: 
2002