El fin del poder. Empresas que se hunden, militares derrotados, papas que renuncian y gobiernos impotentes: cómo el poder ya no es lo que era

Cita: 

Naím, Moises [2014], El fin del poder. Empresas que se hunden, militares derrotados, papas que renuncian y gobiernos impotentes: cómo el poder ya no es lo que era, Querétaro, Debate, 432 pp.

Fuente: 
Libro
Fecha de publicación: 
2014
Tema: 
Orígenes, formas y repercusiones de la degradación del poder.
Idea principal: 

Naím, Moises es Doctor por el MIT, analista de economía, así como de política internacional, actualmente trabaja para el Carnegie Endowment for International Peace.

Propósito del libro: delinear las repercusiones de la degradación del poder, por medio de las causas, manifestaciones y sus consecuencias.

Objetivo del libro: explicar lo que significa la degradación del poder para la sociedad y a causa de esto, cómo es que se está reconfigurando el mundo.

CAPÍTULO 1. La degradación del poder

Trata de cómo entre los grandes actores (gobiernos, ejércitos, empresas, sindicatos, etc.) el poder se dispersa cada vez más. “El poder está fluyendo de los que tienen más fuerza bruta a quienes tienen más conocimientos, de los países del norte a los del sur y de Occidente a Oriente, de los viejos gigantes empresariales a empresas más jóvenes y ágiles, de los dictadores aferrados al poder a la gente que protesta en las plazas y calles y, en algunos países hasta comenzamos a ver cómo va pasando de hombres a mujeres y de los más viejos a los más jóvenes” (p. 17).

En el siglo XXI, los gobiernos, personas, empresas, etc., con poder aun existen pero éste es menor que el de sus predecesores, uno de los elementos influyentes es que con anterioridad tenían menos rivales y menos limitaciones (p. 18).

Los síntomas de la transformación por los cuales se llega a estas afirmaciones son:

Geopolíticos:
- Los estados soberanos se han cuadruplicado desde los años cuarenta. La lucha ya no sólo es entre estados, ahora se involucran otros entes, como las organizaciones transnacionales y no estatales (p. 22).
- En las guerras asimétricas, cada vez es más probable que gane el bando con menos poder militar (p. 23).
- Los dictadores y los jefes de los partidos han disminuido en poder y número (p. 23).

Económicos:
- Los que ganan más dinero son los que sufren las caídas más fuertes, por ejemplo el número de estadounidenses que gana 1 millón de dólares o más se redujo 40% entre 2007 y 2009 (p. 24-25).
- Los empresarios ganan más dinero que antes, pero su situación también es más inestable (p. 25).
- Los bancos están perdiendo poder e influencia y ésta se queda a favor de los fondos de inversiones de alto riesgo.
- Las empresas se han vuelto más vulnerables a los “desastres de marca” (elementos que perjudican su reputación, ingresos y valores de bolsa).
- Se está dando el nacimiento de una nueva especie de multinacionales de países pobres (p. 26).

La tendencia de disminución del poder también lo observa en otros ámbitos como la filantropía, religión, cultura, trabajo, educación, arte, ciencia, deporte profesional, etc. El análisis de estos factores muestra cómo el poder se está repartiendo entre más actores, donde cabe la participación de los pequeños (p. 27-28).

Quienes poseen poder, lo pueden afianzar por medio de las barreras que los protegen de rivales y aspirantes (p. 29), sin embargo, en los últimos treinta años las barreras se están debilitando, lo cual se debe fundamentalmente a los cambios experimentados por el alcance, el estado y las posibilidades de la condición humana en estos tiempos, por ejemplo, el crecimiento económico de países pobres, los patrones migratorios, la medicina, la sanidad, la educación e incluso las costumbres y actitudes culturales. Además el autor habla de que hay mejores condiciones en el mundo, dice: “Hoy en día hay más gente en el planeta que no pasa hambre, y millones de personas disponen de más tiempo y dinero para dedicarse a otras cosas” ¡!! (p. 30).

Los pequeños actores que compiten en diferentes ámbitos económicos políticos y sociales, tienen la ventaja de no depender de su tamaño, geografía, historia, ni de su tradición para poder influenciar. A los representantes de este ascenso de poder el autor los nombra micropoderes, quienes no excluyen a los megaactores (p. 34).

Se cuestionan dos temas usuales en las conversaciones sobre el poder:
- El uso de internet como explicación en los cambios de poder. No se niega la importancia de las tecnologías de la información, principalmente de las redes sociales, pero tampoco se les debe dar todo el crédito.
- La transformación geopolítica: el declive de Estados Unidos y el ascenso de China. No se puede confundir la degradación del poder con el cambio de hegemonía, ya que quienes tengan el poder en el futuro tendrán menos capacidad de actuar, con opciones más limitadas que las de sus predecesores (p. 35-36).

La definición de poder que sustenta el libro es: “El poder es la capacidad de dirigir o impedir las acciones actuales o futuras de otros grupos o individuos. O, dicho de otra forma, el poder es aquello con lo que logramos que otros tengan conductas que, de otro modo, no habrían adoptado” (p. 38).

Los actores del micropoder toman espacios de acción e influencia que inicialmente se daban por descontado. Si esto continúa avanzando debería suscitar nuevas preocupaciones, por ejemplo, el autor se pregunta ¿qué pasaría si el poder se dispersara por completo?, la respuesta va en la misma línea que los filósofos: “caos y anarquía.” La guerra de todos contra todos (pág. 40). “Siglos de conocimiento y experiencia acumulada por gobiernos, partidos políticos, empresas, iglesias, ejércitos e instituciones culturales pueden perderse a medida que estas instituciones se vuelvan inviables y caigan”, se aclara que hay casos donde la desaparición es benéfica, sin embargo, hay otros con un indiscutible progreso donde una desaparición será lamentable (p. 41).

El autor propone comprender la degradación del poder a modo de buscar la forma de mantener los avances en la pluralidad de voces y opiniones, así como las iniciativas e innovaciones, sin anular con rapidez todo ese progreso (p. 42).

CAPÍTULO 7. ¿De quién será el mundo? Vetos, resistencias y filtraciones, o por qué la geopolítica está sufriendo un vuelco

Se dice que hechos como los atentados del 11-S, el unilateralismo del gobierno de Bush, la crisis de 2008, la paralizante polarización política y el crecimiento constante de China han mostrado que el mundo ha entrado en una era posthegemónica. Anterior a esto, desde mediados de los noventa, las economías asiáticas han crecido al doble de velocidad que las de Estados Unidos y Europa, previsiones dicen que en 2020 la economía de Asia será mayor que la de Estados Unidos y Europa juntas (p. 197-199).

Ahora hay más países que tienen el poder de influir a nivel regional, por ejemplo los BRICS, cada uno funciona como ancla, moderador, movilizador y a veces acosador de otros países más pequeños a su alrededor (p. 199).

El debate sobre la hegemonía tiene sus bases en la teoría de la estabilidad hegemónica de Charles Kindleberger, la cual tiene como tesis central que el mejor antídoto contra un caro y peligroso caos internacional es que una potencia dominante se encargue de garantizar el orden mundial (p. 203).

Se identifica a Gran Bretaña como hegemón en la década de 1860 y a Estados Unidos de 1945 a 1955, pero la hegemonía de Estados Unidos al terminar la Guerra Fría es en demasía mayor, esto es porque el poder hegemónico de Estados Unidos dio dos nuevas formas del uso y los límites de poder en el sistema internacional: el poder blando y el marco institucional en expansión (p. 204).

Utilizados en conjunto el poder duro de las armas y el dinero, combinado con el poder blando de la cultura y las ideas, así como la maraña de lazos vinculantes entre países e instituciones multilaterales auguraban un largo y virtuoso periodo de Pax Americana, que duró hasta que los ataques terroristas del 11-S, la crisis finaciera y las pesadillas bélicas de Irak y Afganistán mostraron que la población, la supremacía miliatar y la economía estadounidense tienen puntos frágiles. Lo que sigue siendo un hecho es que las armas, el dinero y el talento diplomático aún son las herramientas que las grandes potencias utilizan para conseguir sus fines (p. 207).

Dice el autor “Estados Unidos gasta más en arsenal, tropas y logística que todos los demás en conjunto. No es un gasto estéril. La Pax Americana –en la que la supremacía militar estadounidense actúa como máximo garante de la estabilidad del sistema internacional- ha sido una realidad. Estados Unidos garantiza formal y oficialmente, a través de tratados en vigor, la seguridad de más de cincuenta países” (p. 211).

En el mundo actual hay varias posibilidades de elección, lo cual da la oportunidad a los países de cambiar de relaciones, por ejemplo respecto a las donaciones, si a un gobierno africano o latinoamericano no le gustan las condiciones que le impone un donante, puede ignorarlo y buscar otro donante cuyas exigencias sean más tolerables (p. 217).

Joshua Kurlantzick cree que cuando China se negó a devaluar su moneda en 1997 con el lema de “la defensa de Asia” fueron los inicios de su estrategia de poder blando (p. 221).

La penetración mediática y la popularidad son dos de los indicadores más evidentes del poder blando, tal como demuestra Hollywood y Bollywood, las telenovelas producidas en México y Colombia (p. 222).

Una práctica necesaria para el autor es el minilateralismo, que consiste en reunir al menor número posible de países para tener el mayor impacto en un problema global el cual no tiene solución de manera individual. Otra forma de practicarlo es que los países de menor tamaño formen alianzas de las cuales tendrán más probabilidades de lograr sus fines (p. 232).

“La manera en que ha cambiado el poder obliga a buscar variaciones a los métodos que nos han funcionado en el pasado para darle más estabilidad y menos conflictos al mundo. Será necesario inventar formas completamente distintas de coordinación internacional” (p. 235).

CAPÍTULO 8. Gigantes asediados: ¿por qué el dominio de las grandes empresas es hoy menos seguro?

Durante décadas en distintos sectores, unas cuantas empresas dominaban sus respectivos mercados, ahora eso ha terminado. No se trata de una lucha únicamente entre grandes, ahora entran en juego nuevos actores que se rigen por nuevas reglas, nuevos modelos de negocio y nuevas estrategias competitivas (p. 236-237).

El autor utiliza ejemplos donde entran nuevos actores que buscan poder y logran dispersarlo: grandes petroleras y la entrada de petroleras independientes, de los bancos por el hedge fund, de la prensa por los medios electrónicos de información, entre otros. La importancia en esta degradación de poder es que las grandes empresas afrontan una competencia más intensa y mayores restricciones en su capacidad de actuación (p. 240-241).

En el mundo de los negocios las personas al mando, es decir, aquellos que tienen los puestos más altos y por tanto los encargados de tomar las decisiones de la dirección de las empresas también han sufrido declives que se pueden observar: en el tiempo de conservar sus cargos, su poder es más limitado, hay varias posibilidades de que ocurra algún evento que dañe su reputación, las empresas se encuentran en mayor competencia, la seguridad laboral de los máximos dirigentes empresariales es cada vez más precaria, etc. (p. 243)

Este fenómeno donde las personas que ejercen el máximo poder tienen mayores limitaciones para actuar también sucede a nivel empresarial, adicionando que el tiempo en que las compañías se quedan en la cumbre ahora es menor que antes. (p. 244)

Cada vez son más las empresas con sede distinta de Estados Unidos que empiezan a figurar a nivel mundial, como: China, India, Corea, México, Brasil, Tailandia, Filipinas y los estados del Golfo Pérsico. De hecho China cada vez se acerca más a Estados Unidos y Japón, los dos países con más empresas a nivel mundial (p. 245).

Se plantea que el efecto de la globalización en la mayoría de las industrias es fomentar más la competencia de las industrias, que la concentración de capitales, aunque efectivamente no deja de haber sectores monopolizados (p. 246).

Hay una percepción generalizada de que estamos en una época de poder empresarial inigualable, hecho que contrasta con la agitación y turbulencia empresarial (jefes, empresas y marcas), que además se ha complicado con la crisis financiera, que se viven en la actualidad (p. 247-250).

Las empresas se mantienen fuertes en tanto cuenten con poder de mercado, y dependiendo de su relación con los clientes y con sus gobiernos (p. 251-252).

Se retoma el estudio de las situaciones en que la competencia es imperfecta, y se afirma que las barreras en el mercado no son meramente naturales o estructurales, sino que son creadas por quienes tienen el poder de limitar la competencia de otras empresas (p. 253-254).

Más que los métodos cuantitativos, la mejor forma de medir la dimensión del poder de mercado y la estabilidad estructural de un sector, así como la ventaja de la protección de la cual gozan las empresas dominantes, es un análisis detallado de las barreras a la entrada, de su importancia y eficacia y de la manera en que, en la práctica, actúan inhibiendo la competencia. Sin embargo, estas barreras tradicionales se han modificado y cada vez se vuelven más fáciles de evitar o evadir (p. 254-255).

Las barreras a la entrada en el mundo empresarial son, principalmente: el tamaño de las empresas; las economías de escala, que tienen que ver con el volumen; las economías gama, que es cuando las empresas utilizan conocimientos específicos; el acceso a recursos escasos; el capital; la tecnología; capital intelectual; masificación de una marca; las normas como: leyes, regulaciones, códigos de propiedad, políticas fiscales, etc. Pero ¿qué es lo que puede hacer que estas barreras caigan? Una respuesta sin duda es el internet, pero hay más factores como la política y la guerra, las reformas económicas (neoliberales) implementadas a partir de los ochenta: privatización, desregulación, apertura comercial, eliminación de barreras a la inversión extranjera, más libertad en el comercio de divisas, liberalización financiera, entre los principales.

Se rescata la importancia de la apertura de mercados que se encontraban protegidos como China, India y otros de gran tamaño, ya que esto significó la incorporación de millones de nuevos consumidores y productores al mercado mundial (p. 256-258).

Una de las clásicas formas de aumentar el poder en el mercado es a través de la publicidad y la mercadotecnia. Mientras que uno de los principales obstáculos para la actividad empresarial es la falta de capital, sin embargo, cada vez es más accesible obtener crédito, además que se han modificado las formas, como la difusión de los inversores de capital de riesgo y de inversores angélicos (p.265-268). [An angel investor or angel (also known as a business angel or informal investor or angel funder or private investor or seed investor) is an affluent individual who provides capital for a business start-up, usually in exchange for convertible debt or ownership equity / https://en.wikipedia.org/wiki/Angel_investor].

Se muestran las tecnologías e innovaciones como un terreno con el que pueden aventajar los micropoderes a las grandes empresas tradicionales. (p.271)

La cooperación sur-sur ya es una tendencia fundamental de los negocios del mundo. “Los datos de las Naciones Unidas muestran que desde 2003 las inversiones extranjeras directas (IEDS) [destinadas al Sur] originadas en los países en vías de desarrollo empezaron a superar las IEDS procedentes de países ricos”. Además del fenómeno sur-sur, hay uno sur-norte donde las adquisiciones empresariales se mueven en esta dirección (p. 275).

Hay adquisiciones de grandes empresas europeas y norteamericanas por parte de compañías con sede en economías en vías de desarrollo. Las empresas del sur han estado ganando mercado en diferentes naciones en desarrollo desplazando a las empresas del norte, por ejemplo, la cementera mexicana CEMEX a través de su internacionalización llegó a los primeros puestos en el mercado mundial elevando la parte estadounidense de su propiedad al 41% frente al 24% en México, aunque en 2008 la empresa tuvo descensos continuó su expansión en los países del sur, quitando espacios en el mercado a empresas de países ricos. Estas nuevas posibilidades para las empresas que antes operaban en pequeños mercados, en parte se deben a la caída de las barreras a la entrada empujada por la apertura de los mercados financieros, la extensión de la educación y la cultura empresarial, las facilidades de acceso al capital, la desregulación, la apertura del comercio y las inversiones, la globalización, las nuevas tecnologías, entre los principales. (p. 276-277)

Pese a la crisis financiera de 2008 y los contratiempos de los mercados globales, los fondos de capital privado y los hedge funds se mantuvieron con fuerza. Las firmas de capital privado se dedicaron a comprar empresas cada vez más grandes después de la recuperación de la crisis de 2000, mientras que los hedge funds también se incrementaron cada vez más, por ejemplo en 2012, los hedge funds participaron en la mitad de la negociación de obligaciones en Estados Unidos, el 40% de la negociación de acciones y el 80% de la negociación de la deuda. Este fenómeno fue similar, pero en menor medida en Europa y Asia.

Los hedge funds se encargan de agitar el mercado y presionar a los consejos y a los directivos para que cambien y logren mejores resultados de la manera que sea. Este sector brinda grandes beneficios, en 2006 los 25 gestores principales de hedge funds ganaron el equivalente al PIB de Jordania. En la crisis de 2008 los fondos perdieron el 18% de su valor, pero en 2009 hubo recuperación, de hecho las personas que hablan a favor, dicen que hay perdedores y ganadores de forma tan definitiva que tienen capacidad de brindar estabilidad al mercado. También hay que señalar que la misma volatilidad de los mercados pueden causar grandes pérdidas a dichos fondos. Evaluando lo anterior, el autor marca como indiscutible que la proliferación de los hedge funds continúe (p. 280-281).

En síntesis, todas estas emergencias de nuevos competidores traerán mayor volatilidad, fragmentación, competencia y más micropoderes capaces de limitar las posibilidades de los megaactores (p. 282).

La paradoja es que mientras las empresas se vuelven más grandes y con más influencia, también se vuelven más vulnerables a riesgos que van desde afectar a sus ventas hasta el cierre de ellas. Ejemplos de grandes empresas con poder en el mercado que están siendo limitadas son: ExxonMobil, Sony, Carrefour y JP Morgan Chase.

... así “el poder de los empresarios ya no es lo que era antes” (p. 283).

Cápitulos relevantes para el proyecto: 

1. La degradación del poder

7. ¿De quién será el mundo? Vetos, resistencias y filtraciones, o por qué la geopolítica está sufriendo un vuelco

8. Gigantes asediados: ¿por qué el dominio de las grandes empresas es hoy menos seguro?

Nexo con el tema que estudiamos: 

Sin duda, la crisis de 2008 generó dispersión económica de poder, si bien a partir de la segunda mitad del siglo XX, Estados Unidos ha liderado en todos los aspectos ahora se enfrenta a competencias económicas que surgen y compiten a causa de su debilidad. El aspecto económico es un hecho indiscutible, lo que aun está por verse y demostrarse son los demás, como el cultural, el tecnológico y el militar, ya que en este último no hay otro país con tantas bases fuera de su nación, otro ejemplos son los principios básicos de política económica, que siguen con la misma lógica que occidente se encargó de difundir en el mundo como la mejor.

Ante esta situación de competencia algunas empresas, en lugar de ocuparse por enfrentarse de manera individual, comienzan a hacer alianzas estratégicas que les brindarán solidez ante sus semejantes, pero también ante las naciones y ante las sociedades, imponiendo precios, condiciones laborales, poca rigurosidad ambiental, etc.,

En este sentido es importante el papel de los micropoderes para un posible cambio, lo común es que un macropoder coopte a uno micro cuando ve competencia en él, como lo hacen las grandes empresas con las pequeñas, o los partidos políticos con elementos de los movimientos sociales. Esta cuestión como menciona el libro, permite pensar de manera inversa y revisar cómo es que los micropoderes pueden cooptar a los macropoderes, cómo una empresa del sur puede comprar o actuar en los países del norte. El siguiente paso es mirar este fenómeno en diversas vertientes, en el caso de las empresas, qué tipo de actividades son las que están sobrepasando sus fronteras nacionales a los países del norte, quién las está financiando, qué implicaciones tiene para el medio ambiente, para la sociedad, para el país mismo, por ejemplo, la empresa cárnica brasileña JBS controla el 22% de la oferta del mercado de Estados Unidos, el mayor mercado de carne vacuna en el mundo. La empresa tiene sedes en Estados Unidos, Argentina y Australia, pero la mayor parte de la producción está en el país de origen, la parte negativa son altos niveles de deforestación, lo que intenta mostrar el ejemplo es que el análisis cambiaría de tono si se tratara de alguna tecnología de punta y no de una actividad primaria.

Podemos decir que la visión del libro es liberal, pese a que coincidimos en que los poderes se están modificando y reacomodando, la mayoría de los datos duros se encuentran sesgados y se analizan con falta de criterio, decir que actualmente hay menor hambre en el planeta o que Estados Unidos actúa como máximo garante de la estabilidad del sistema internacional se encuentra lejos de nuestra forma de ver el mundo.

Se trata de una visión cuantitativa que consigna algunos hechos relevantes para la competencia mundial. Debe complementarse con un análisis de elementos cualitativos que se han formalizado en los estudios de propiedad y control, territorialización de las empresas y evolución histórica de la competencia. El debate sobre el "declive" de la hegemonía estadounidense ha mostrado como ante la agudización de la competencia, los líderes construyen y consolidan su posición a partir de especializarse en las tecnologías y actividades más rentables: quizá su cuota de mercado se reduce (generalmente cuentan con un porcentaje menor que antes pero sobre un mercado que ha crecido a veces de manera significativa), pero siguen controlando la vanguardia tecnológica y los segmentos de mercado que ofrecen las mayores ganancias.