The genesis of a governing institution

Cita: 

Wilks, Stephen [2013], “The genesis of a governing institution”, Stephen Wilks, The political power of the business corporation, Cheltenham, Edward Elgar Publishing Limited, 315 pp.

Fuente: 
Libro electrónico
Fecha de publicación: 
2013
Tema: 
El crecimiento económico de la corporación le ha conferido un poder político que desafía al Estado
Idea principal: 

Stephen Wilks es profesor de política en la Universidad de Exeter, en Reino Unido.

Apreciando la corporación

La corporación aparece como parte del panorama sin influencia en la vida económica y social. Sin embargo, para el autor, la corporación es la institución políticamente más influyente y la menos estudiada. (p. 1).

El uso del término corporación –y no empresa o compañía- se explica porque retoma la experiencia estadounidense e implica las nociones de tamaño y falta de familiaridad (unfamiliarity). (p.1)

Para entender la corporación, hay cuatro aspectos que se tratan a lo largo del libro:
1) Existe una gran variedad de corporaciones, por lo que se requieren aproximaciones analíticas para interpretar la corporación como un actor político.
2) La idea de la corporación como una institución gobernante. Esta afirmación se apoya en un enfoque institucionalista y dirige la atención hacia las circunstancias que hacen posible que las corporaciones tomen un rol gobernante (governing rol).
3) La relación entre la gran corporación y su administración. Se asume que los directivos tienen el control de la corporación, por tanto, se analiza la formación de elites gerenciales, las ganancias que obtienen y los efectos del gerencialismo (managerialism) como ideología .
4) La rendición de cuentas. Aborda temas como el debate de la responsabilidad corporativa, la gobernanza corporativa y su relación con los gobiernos electos (p.1).

El argumento central es “el impacto de las corporaciones, no como partícipes de un proceso político, sino en la dominación de los procesos políticos y en la definición de las estructuras políticas nacionales y globales”. (p.2)

La dificultad para identificar la configuración política de las corporaciones reside en cuatro características ambiguas:
1) La corporación es un asombroso vehículo para crear riqueza. El crecimiento económico y la prosperidad del siglo XX se construyeron sobre el crecimiento corporativo aunque dicho éxito fue alcanzado con altos costos en la distribución del ingreso, ambientales y con elecciones tecnológicas inapropiadas.
2) La corporación tiene una relación paradójica con el mercado, es decir, mientras la corporación profesa lealtad a los principios del mercado, realmente son jerárquicas y conforme crecen, subordinan mercados, dando lugar a la “corporativización del mercado” (Harrod, 2006)
3) La corporación opera como una institución económica y se analiza con herramientas de la economía industrial, sin embargo, su acumulado poder económico se traslada a poder político del que se nutre y obtiene privilegios.
4) Las corporaciones pasaron de ser autorizadas por el Estado, a una posición en el siglo XXI en la que los Estados son autorizados por ellas (p. 2).

Estas cuatro áreas apuntalan el enfoque normativo, según el cual, las empresas no sólo despliegan poder político, sino son privilegiadas al punto que pueden escapar del control estatal. Se acepta que la corporación es una institución económica, pero también la miran como una institución gobernante, que debe ser evaluada como institución social que da forma a la vida de la mayoría de los ciudadanos de la mayoría de los países (a través empleos, utilidades, pensiones, determina trayectorias tecnológicas, productos y servicios, etcétera). “En el proceso, la corporación define identidades y estilos de vida a través de las marcas (branding) y el control de los medios. Por lo tanto, define el discurso por el cual las sociedades definen la vida deseable (good life) y persiguen estilos de vida. En otras palabras, se trata de un mundo de hegemonía corporativa”. (p. 3).

La norma de la gran corporación

En 150 años, las corporaciones han crecido en número, alcance y tamaño. El poderío económico que han adquirido les ha permitido consolidarse en el centro de la economía mundial y, cada vez más, disputan espacios tradicionalmente dominados por el Estado.
En el siglo XIX, el prototipo de la gran corporación eran las compañías de ferrocarriles y después de la consolidación del Standard Oil Trust en 1882, en Estados Unidos, se consolidó la concentración industrial y el oligopolio.

En el siglo XX, las corporaciones han crecido más, se han hecho más globales, se han expandido a nuevos espacios geográficos (países excomunistas), pero la experiencia estadounidense sigue siendo crucial para entender las formas corporativas, las leyes antitrust y a la corporación misma. (p. 4).

Sin perder de vista la americanización de la corporación, el aumento de la concentración industrial, el oligopolio y la gran corporación son parte de un fenómeno global. Mientras en las economías desarrolladas la corporación ha operado desde hace cien años, en las economías emergentes, particularmente en China, desde 1990 se ha convertido en el medio más común para generar riqueza. (p. 4).

El tamaño de la corporación, en términos absolutos o con respecto al mercado, es crucial para entender su influencia política. En palabras de George Monbiot, “oímos mucho acerca de las economías de escala, pero también hay políticas de escala: entre mayor sea el negocio, más empequeñecemos nosotros como consumidores y ciudadanos.” (Monbiot, 2000) (p. 5).

De acuerdo con Fortune Global 500, entre 1996 y 2011 se pueden distinguir claramente algunas tendencias:
1. Hay menos grandes compañías japonesas.
2. El predominio de Estados Unidos ha decaído y más grandes empresas tiene su sede en Europa.
3. Más grandes empresas se han establecido en las economías emergentes, particularmente en China (en 1996, Fortune Global 500 registró 2 empresas chinas y en 2011, la cifra aumentó a 61).
4. Más gobiernos son dueños de corporaciones globales. (p. 5).

Muchas grandes corporaciones son multinacionales con subsidiarias alrededor del mundo. En 2009, la UNCTAD estimó que 79 mil transnacionales controlaban cerca de 790,000 filiales, cuyo valor agregado equivalía al 11% del PIB mundial en 2007.
La flexibilidad de las multinacionales para negociar con los Estados las puede hacer más poderosas que las compañías predominantemente nacionales. En la clasificación de las multinacionales (ordenada por el valor total de los activos foráneos) no aparecen las economías emergentes, sigue dominando la triada (Estados Unidos, Europa, Japón). Europa que se mantiene como sede de casi la mitad de las 100 mayores multinacionales (p.6)

De las 100 mayores unidades económicas del mundo (clasificadas por GDP o ingresos) en 2007, 52 eran países y 48 corporaciones. Este crecimiento resulta desmesurado. “Parece que el propósito de crecimiento de la corporación no está determinado por los imperativos de inversión, sino por la búsqueda de poder de mercado, influencia política y ambición gerencial.” (p. 6).
Después de 1990 se ha verificado la consolidación de las corporaciones y del poder corporativo como hegemonía organizacional.

Tres aspectos lo revelan:
1) Las economías emergentes operan a través de corporaciones globales, aun si son manejadas por gobiernos.
2) Las corporaciones participan en áreas tradicionalmente dominadas por los gobiernos (transporte, energía, industria de defensa) a través de privatizaciones, asociaciones y subcontratación, pero han incursionado en la provisión de servicios básicos (prisiones, salud pública, entrenamiento militar).
3) La supuesta superioridad del modelo corporativo ha dado lugar a una reestructuración burocrática (departamentos, toma de decisiones, procesos) basada en la corporación, especialmente en los países anglosajones. “El modelo de la gran corporación se vuelve una norma organizacional, pero las corporaciones por sí mismas toman vida, se convierten en una entidad legal, una persona independiente”. (p. 7-8).

La sociedad anónima y la búsqueda de la riqueza

A pesar de que para algunos teóricos la corporación niega los principios de mercado (Lazonick, 1991), su legitimación viene dada por su capacidad para generar riqueza, es una legitimación de facto. (p. 9).

La corporación tiene cuatro características que le han permitido ampliar su poderío económico y que posibilitaron su independencia frente al poder político:
1. Responsabilidad limitada (limited liability) (1)
2. Personalidad legal
3. Control gerencial
4. Enfoque en el valor para el accionista (shareholder value) (p. 9).

1. Responsabilidad limitada (limited liability)

Es la característica que mayor libertad ha dado a la corporación. Las sociedades anónimas permitían que varios individuos
unieran sus recursos para financiar grandes actividades comerciales, pero si los resultados no eran buenos, los acreedores podían reclamar a los propietarios individuales, con el riesgo de que estos cayeran en bancarrota. La responsabilidad limitada reduce el compromiso de los inversionistas al monto de las acciones que posee. (p.9)

“La responsabilidad limitada constituyó un momento formativo en el desarrollo de las grandes corporaciones. Amplió el potencial para una gran expansión del tamaño de la corporación con el capital de cientos de miles de inversionistas, autorizados a maximizar la riqueza individual y colectiva. La corporación de responsabilidad limitada surgió para enriquecer a los accionistas, sus directivos y la sociedad en general”. (p. 10)

2. Personalidad legal

La personalidad legal de las corporaciones es fundamental para garantizar la responsabilidad limitada al separar a los directivos y accionistas de la corporación, y al mismo tiempo ha ampliado los derechos políticos de las empresas. En efecto, por un lado, la corporación de responsabilidad limitada se constituyó como una entidad legal con derechos legales, incluido el derecho a poseer acciones de otras corporaciones. Como una entidad legal separada, la corporación es legalmente diferente de sus dueños: mientras los accionistas poseen la compañía, ésta posee los activos. Por otro lado, como persona legal, la corporación tiene derechos económicos, pero se le ha dotado también de derechos sociales, políticos y humanos (como el derecho a la libre expresión). En Estados Unidos, los derechos al debido proceso y de igual protección ante las leyes contenidos en la cuarta enmienda, originalmente para proteger a los esclavos liberados, fueron otorgados a las corporaciones. En 1978 se otorgó el derecho al discurso corporativo (corporate speech), lo que abrió la puerta al gasto de las corporaciones en campañas políticas. (p. 10-11)

Bajo el modelo estadounidense, “el concepto de democracia se extiende al gobierno de la gente por la gente y las corporaciones.“ (p. 11).

3. Control gerencial

El control gerencial, en contraposición al del accionista, es debatido ampliamente. Una lectura convencional señala que los accionistas se han dispersado, por lo que ningún accionista individual puede controlar o influenciar significativamente a la compañía. En caso de descontento, bajo este enfoque, los accionistas venderían sus participaciones. Esto daría pie al capitalismo gerencial (managerial capitalism), es decir, las metas que se persiguen estarían fijadas por los directivos y no por los accionistas (Chandler, 1990) (p. 11-12).

Sin embargo, hay cuatro críticas a este modelo:
i. La lectura cronológica de Chandler está muy centrada en el proceso estadounidense y es bastante determinística. En efecto, el capitalismo gerencial se desarrolló en Francia y Gran Bretaña antes que en Estados Unidos y su expansión no fue homogénea, sino que tuvo vaivenes a lo largo del siglo XX.
ii. Existen diferentes modelos corporativos en el mundo. Gourevitch y Shinn (2005) proponen dos modelos contemporáneos de propiedad: el del accionista difuso externo y el del blockholder concentrado interno (2). Este último modelo implica un fuerte control de instituciones financieras, redes familiates o étnicas, e incluso el Estado y es predominante. (p. 12-13).
iii. Hay una composición cambiante en la tenencia de acciones. El modelo gerencial funciona si los accionistas están dispersos, pero se ha verificado la concentración de acciones en manos de instituciones financieras, especialmente, de fondos de pensión. Por lo tanto, los inversionistas se vuelven más intervencionistas. (p. 13).
iv. La última crítica concierne al papel de la gerencia (management). Dado que la gerencia implica una gran división y variabilidad de funciones, existe una tensión constante entre directores, trabajadores y dueños para controlar la corporación e imponer intereses (p. 13).

4. Enfoque en el valor para el accionista (shareholder value)

Según Parkinson (1993), el modelo corporativo que se desarrolló en Estados Unidos y Reino Unido concibe a la corporación como una asociación privada que opera en beneficio de sus accionistas, es el modelo legal. Debido a que los intereses de los directivos podrían diferir de los de los accionistas, se desarrolló un requerimiento legal, la obligación fiduciaria (fiduciary duty (3)), para garantizar que los gerentes actúen en beneficio de los accionistas. En términos concretos, los directores deben enfocarse en maximizar el valor presente de la compañía. En la década de los ochenta, esta visión se centró en el precio de las acciones (stock market price) como el indicador del valor real de la corporación. Así, la obligación fiduciaria se ha igualado a la maximización del precio de las acciones, expresado como un compromiso con el valor del accionista (p. 14).

Así, actividades de caridad o en beneficio social pueden ser catalogadas como ilegales, ya que no influyen directamente en el aumento de precio de las acciones. En una visión menos extrema, se trata de la reafirmación de que el valor del accionista es la meta legitima de los directivos y bajo ese lente se juzgará su actuación: se trata de “la legalización y legitimación de la codicia del accionista y la explotación corporativa” (p. 14).

En contraste, las sociedades donde predomina el modelo stakeholder, como en Alemania, la corporación es visualizada más como “una institución pública con responsabilidades sociales que como una asociación privada que persigue el enriquecimiento individual”. (p.15)

Estas cuatro características han dado lugar a la corporación como modelo institucional dominante. El enfoque del libro retoma el análisis de Polanyi en cuanto a la corporación “como una criatura del estado, creada por legislación, operando en un marco de leyes económicas y mandatada por gobiernos”, por tanto, el gobierno puede demandar ciertos estándares de comportamiento de las corporaciones. (p. 15).

El argumento: fundamentos institucionales del poder corporativo

El régimen democrático es fundamental para el desarrollo del capitalismo pues demanda independencia de pensamiento e innovación, crea poderes económicos para contrarrestar la represión política y da recursos a los actores económicos para demandar derechos políticos. En otras palabras, todas las naciones democráticas llegan a acuerdos (por ejemplo, la democracia liberal) con los actores económicos para asegurar la creación de riqueza a cambio de una posición segura y estable dentro del sistema político, es decir, de asegurar que algunos actores económicos formarán parte de una amplia elite gobernante. La característica común de tales compromisos es que los principios democráticos “han limitado el poder de los intereses económicos pero han permitido la operación del sistema capitalista”. Así, este equilibrio asegura el crecimiento económico pero tolera desigualdades que son cubiertas por el Estado. El argumento es que desde 1990, el equilibrio de la democracia liberal se ha roto y las corporaciones se han vuelto más poderosas políticamente, particularmente en Reino Unido (p. 16).

Tales transiciones han colocado a la corporación como una institución gobernante, es decir, que no sólo es beneficiada por el poder político sino que lo posee. En este estudio, poder se refiere a la habilidad de las corporaciones, y sus líderes, para participar en la toma de decisiones sobre políticas públicas, en las prioridades públicas y la distribución de valores. Cuando se verifica que las políticas a seguir son las que beneficiarán a las corporaciones, se dice que las empresas son poderosas .
El poder sobre la política pública incluye presión directa, influencia indirecta y poder hegemónico; se trata de la habilidad de asegurar los resultados deseados al crear un sistema de normas, expectativas y significados. (p. 17). Partiendo del institucionalismo discursivo (Schmidt, 2002), la corporación se concibe como una institución que tiene manifestaciones organizativas y ejerce control sobre recursos, pero que tiene también dimensiones normativas y cognitivas. Las instituciones son lugares de autoridad y, por definición, poderosas (p. 17).

En este sentido, se retoma la idea de Richard Scott (1995, 2008) de que el orden institucional descansa en 3 bases:

1. Sistema regulatorio, compuesto de reglas formales, regulación, códigos de conducta.
2. Valores y normas que definen la legitimidad de los medios usados para alcanzar determinados fines.
3. Significados, la dimensión cultural-cognitiva. Se trata de cómo las personas y organizaciones perciben la realidad social y aplican marcos de comportamiento. Las corporaciones han logrado definir aspectos culturales de las relaciones sociales, influenciando esta base del orden institucional. (p. 18).

Este enfoque analítico es empleado para entender el poder de la corporación relacionado con la autoridad institucional (p. 19).

Contenido del libro

Capítulo 2. Aborda las teorías disponibles acerca de la posición de las corporaciones al interior del sistema político.

Capítulo 3. Retoma la discusión a nivel global y examina el poder adicional que gozan las corporaciones multinacionales.

Capítulo 4. Examina la formación de una elite corporativa y la creación en Reino Unido de un Nuevo Estado Corporativo.

Capítulo 5. Analiza el caso de una débil oposición al modelo elitista y el éxito de la élite en asegurar grandes ganancias financieras.

Capítulo 6. Explora la alianza entre las elites política y corporativa para extender los mercados a través de la privatización y la creación de una industria de los servicios públicos.

Capítulo 7. Trata el tema de la gobernanza global.

Capítulo 8. Presenta un recuento de la manera en que la corporación está incorporada (embedded) en la sociedad.

Capítulo 9. Responsabilidad corporativa.

Capítulo 10. Analiza el tema de la gobernanza corporativa y cómo esta impide la rendición de cuentas.

Capítulo 11. Conclusiones


(1) Limited liability: A type of liability that does not exceed the amount invested in a partnership or limited liability company. The limited liability feature is one of the biggest advantages of investing in publicly listed companies. While a shareholder can participate wholly in the growth of a company, his or her liability is restricted to the amount of the investment in the company, even if it subsequently goes bankrupt and racks up millions or billions in liabilities.

The limited liability feature protects the investor's or partner's personal assets from the risk of being seized to satisfy creditor claims in the event of the company's or partnership's insolvency. http://www.investopedia.com/terms/l/limitedliability.asp#ixzz3njbqGz00

(2) Blockholder: The owner of a large amount of a company's shares and/or bonds, or block. In terms of shares, these owners are often able to influence the company with the voting rights awarded with their holding. http://www.investopedia.com/terms/b/blockholder.asp#ixzz3njxOazpc

(3) Fiduciary duty: The person who looks after the assets on the other's behalf is expected to act in the best interests of the person whose assets they are in charge of. This is known as "fiduciary duty". http://www.investopedia.com/terms/f/fiduciary.asp#ixzz3nk5Nu4SW

Datos cruciales: 

1. De acuerdo con los ingresos globales, en 2011, Wal-Mart era la corporación más grande del mundo con ingresos de 422 mil millones de dólares y con 2,100,000 empleados (p. 5).

2. General Electric encabeza la lista de las 100 multinacionales por el valor total de los activos foráneos (p. 6)

3. De las 100 mayores unidades económicas del mundo, en 2007, 52 eran países y 48 corporaciones (p. 6) .

Tabla 1.1 Distribución nacional de las mayores corporaciones mundiales (1996, 2007, 2011). Fuente: Fortune Global 500, 2012

Tabla 1.2 Comparación del tamaño económico de países y corporaciones por PIB o ingresos. Fuente: Fortune Global 500, 2012, World Bank, 2009

Cápitulos relevantes para el proyecto: 

2. The corporation as a political actor ESENCIAL

3. Globalisation and the enhanced power of multinational corporations ESENCIAL

4. Corporate power in the UK: the rise of the corporate elite

5. The politics of the New Corporate State

6. Partnership and policy in Britain’s New Corporate State

7. Multinational corporations as partners in global governance

8. Corporations, culture and accountability

9. How persuasive is corporate social responsibility?

10. The explosion of interest in corporate governance

11. Conclusion: fairy- tales, facts, foci and futures ESENCIAL

Trabajo de Fuentes: 

Chandler, A. (1990), Scale and scope: the dynamics of industrial capitalism, Cambridge, MA: Belknap Press

Gourevitch, P. and J. Shinn (2005), Political power and corporate control: the new global politics of corporate governance, Princeton, NJ: Princeton University Press.

Harrod, J. (2006), ‘The century of the corporation’, in C. May (ed.), Global corporate power, London: Lynne Reiner, pp. 23–46. In “The century of Corporation”, Harrod attempts to theorize the corporation by first disembedding it from the Smithian and Marxist versions of capitalism which had no place for production organisations as opposed to enterprises in the market. This requires an examination of the sectoral concentration of the past years which has lead to the corporate destruction of the market as a force regulating it. Re-situating the corporation as a lead institution at the beginning of the 21st century requires seeing it as a permanent structure of national and global governance to which bureaucratic, democratic, realist and post-modern theories will have to apply. http://www.jeffreyharrod.eu/summaries.html

Lazonick, W. (1991), Business organization and the myth of the market economy, Cambridge: Cambridge University Press. Lazonick, have emphasised the corporation as an alternative to the market, arguing that ‘the historical experience of capitalist development demonstrates the growing importance of organizational coordination relative to market coordination in the value- creation process’.

Monbiot, G. (2000), Captive state: the corporate takeover of Britain, London: Macmillan. George Monbiot uncovers what many have suspected but few have been able to prove: that corporations have become so powerful they now threaten the foundations of democratic government. Many of the stories he recounts have never been told before, and they could scarcely be more embarrassing to a government that claims to act on behalf of all of us. Captive State is a devastating indictment of the corruption which which our political leaders have succumbed. http://www.monbiot.com/books/captive-state/

Schmidt, V. (2002), The futures of european capitalism, Oxford: Oxford University Press.

Nexo con el tema que estudiamos: 

El autor parte del hecho de que la corporación se ha vuelto un actor omnipresente, cuya importancia no se restringe a la esfera económica, sino que la trasciende y que, particularmente, ha impregnado y dominado la esfera política.

Mientras que el Estado, bajo los preceptos del liberalismo económico, ha construido las condiciones legales que han permitido a la corporación crecer económicamente (constitución de sociedades anónimas, responsabilidad limitada), también ha conferido a estas grandes empresas derechos políticos (libertad de expresión, derecho al debido proceso, derecho de trato igualitario ante la ley). Ello ha constituido un actor con un sólido poder político que, en las últimas dos décadas, ha sobrepasado al poder del Estado. Al mismo tiempo, la naturaleza económica de las corporaciones y sus objetivos (creación de riqueza) la legitiman de facto, y la exentan de cualquier rendición de cuentas, a diferencia del poder político investido en cualquier gobierno en particular.

Para el autor, los cambios recientes en la gobernanza corporativa, relativa a la maximización del precio de las acciones en el mercado y las obligaciones fiduciarias, que obligan a los directores y gerentes a asegurar que esa meta se cumpla, son estrategias que tienen como fin la consolidación del poderío político de las corporaciones.

El texto es relevante porque explica la construcción del poder de las corporaciones en dos dimensiones: económica y política, no sólo como resultado del mercado, sino de medidas legislativas e institucionales. Ambas, configuran la hegemonía corporativa, esto es, la influencia de las corporaciones en las políticas gubernamentales según sus intereses y la creación de sentidos de comprensión de la realidad en toda la sociedad. En este sentido es que se entiende a la corporación como una institución que controla y ordena recursos, y que también construye pautas culturales dentro y fuera de ella.

Se explora la discusión de propiedad y control en sus vertientes modernas, planteando la pregunta de la diversidad nacional así como la existencia de relaciones de poder que matizan la llamada "dispersión" de los accionistas. También se discute acerca de los alcances y límites de la acción gerencial en las corporaciones modernas. Sobre esta base se indaga las proyecciones del poder corporativo hacia la sociedad. El trabajo va más allá de la idea de gobernanza y propone que las corporaciones son actores gobernantes.