Introducción. Criminales climáticos. Las multinacionales que arrasan el planeta

Cita: 

Correia, Mickaël [2024], "Introducción", Criminales climáticos. Las multinacionales que arrasan el planeta, Madrid, Altamarea, pp. 7-20.

Fuente: 
Libro electrónico
Fecha de publicación: 
2024
Tema: 
Hidrocarburos y crimen climático: transnacionales dominantes, Francia secuestrada y sociedades expuestas al desastre
Idea principal: 

    Mickaël Correia. Periodista francés especializado en cuestiones climáticas, movimientos sociales y la vertiente social del deporte; ha colaborado con medios como Le Monde diplomatique o La Revue du Crieur y desde 2021 escribe regularmente en Mediapart. Además de Criminales climáticos, ha publicado Una historia popular del fútbol


    Fue un escándalo que pasó relativamente inadvertido, con apenas un puñado de activistas medioambientales protestando en redes sociales. El miércoles 31 de marzo de 2021, los diputados de la Asamblea Nacional francesa iniciaron la tercera sesión de debate sobre la futura ley de clima y resiliencia, presentada como texto emblemático de la presidencia de Emmanuel Macron y promocionada como el instrumento que cerraría la brecha que impide a Francia cumplir sus objetivos climáticos.

    Sin embargo, el presidente de la Asamblea, Richard Ferrand, censuró cualquier discusión sobre la responsabilidad de las multinacionales en el cambio climático. Cerca de ciento veinte diputados, entre ellos cuarenta y cinco del partido de gobierno La République en marche, presentaron modificaciones para obligar a los grupos industriales franceses a reducir sus emisiones bajo sanciones económicas, pero las propuestas quedaron bloqueadas.

    Las empresas no asumieron obligaciones reales de transparencia y la Presidencia sostuvo que imponer recortes a las contaminantes no tenía relación con la ley climática. Promulgada a finales de agosto de 2021, la ley apenas permitiría reducir emisiones en unos diez millones de toneladas de dióxido de carbono hasta 2030, frente a las ciento doce millones necesarias para frenar el calentamiento global (dato crucial 1).

    Todos los colibríes son bastardos

    Emmanuel Macron despliega una política de procrastinación climática que traslada la amenaza ambiental al terreno de la disciplina individual. Desde los informes de Jacques Attali a favor de un capitalismo verde hasta la fábula del colibrí de Pierre Rabhi, que cumple con su parte arrojando gotas de agua sobre un incendio, se impone la idea de que la catástrofe puede frenarse mediante gestos ecorresponsables en la vida cotidiana.

    Esta moral ecológica persuade de que la lucha contra el cambio climático pasa por elecciones privadas, al punto de presentar como acto ecológico supremo la renuncia a concebir un hijo (dato crucial 2). El concepto de huella de carbono surge a inicios de la década de 2000 como una estrategia diseñada por Ogilvy & Mather para British Petroleum, con el objetivo de desplazar la culpa del caos climático desde las empresas hacia los consumidores. Los llamados actos ecológicos individuales reflejan así el triunfo de la lógica liberal dominante y la individualización de la responsabilidad (dato crucial 3).

    Del mismo modo que la individualización del derecho laboral y de las pensiones encubre el desmantelamiento del estado del bienestar, o que el racismo y el sexismo no nacen de relaciones interindividuales sino de estructuras de dominación y procesos históricos, esta lógica vuelve invisible la dimensión social de la crisis climática, del mismo modo en que la violencia policial se presenta como un exceso aislado y no como un rasgo inherente de la institución (dato crucial 4).

    El imperio de los hidrocarburos

    Aunque las emisiones suelen medirse a escala nacional o individual, en 2013 el Climate Accountability Institute creó una base de datos que desglosa el volumen anual de gases de efecto invernadero emitidos por los mayores productores de carbón, petróleo y gas, las multinacionales fósiles conocidas como carbon majors. El objetivo consiste en desplazar el debate desde la responsabilidad individual hacia las estructuras de poder, señala Richard Heede, director del instituto (dato crucial 5).

    La referencia a 1988 no es casual: con la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático se reconoció oficialmente el origen humano del cambio climático. Desde entonces, el Climate Accountability Institute y el Carbon Disclosure Project actualizaron de forma periódica los datos sobre la industria fósil. En ese registro figuran Shell, Total, ExxonMobil, Chevron y BP, junto a Saudi Aramco, primer exportador mundial de petróleo y mayor emisor de dióxido de carbono del planeta.

    A este núcleo se suman China Energy, mayor empresa energética del mundo y líder en carbón, y Gazprom, pilar del modelo energético ruso y gran productor de gas. Saudi Aramco, China Energy y Gazprom, petróleo, carbón y gas, conforman la siniestra trinidad de los combustibles fósiles: si este bloque fuese un país, ocuparía el tercer lugar mundial en emisiones, solo por detrás de China y Estados Unidos (datos cruciales 6 y 7)

    Boom fósil

    Las carbon majors planean inundar el planeta de combustibles fósiles. A pesar de más de dos décadas de políticas climáticas, los niveles de producción de combustibles fósiles permanecen en máximos históricos, afirma Måns Nilsson, director del Stockholm Environment Institute y coautor del informe. Con el aval de los gobiernos de los países del norte y del sur, Saudi Aramco, China Energy y Gazprom avivan conscientemente el incendio que consume el planeta al trabajar de forma deliberada para aumentar la producción de combustibles fósiles. El resultado es que 7 500 millones de personas pagan el precio en la forma de un planeta degradado.

    Violencias climáticas

    Saqueo ecocida, poder blando, corrupción, neocolonialismo, salidas a bolsa, mentiras a la comunidad internacional, innovación tecnológica y lavado verde (greenwashing) articulan la estrategia de las tres multinacionales más climaticidas del mundo para sostener la adicción a los combustibles fósiles. Este capitalismo mortífero golpea primero a quienes viven en precariedad: mujeres, personas racializadas, minorías sexuales y de género, migrantes y clases populares, expuestos a viviendas superpobladas y mal aisladas, aire contaminado, ausencia de zonas verdes y obstáculos para acceder a atención sanitaria (datos cruciales 12 y 13).

    En Bélgica, en julio de 2021, los barrios populares concentran los mayores impactos; en Verviers, una docena de personas desaparecen y diez mil quedan sin hogar tras el cataclismo climático. Toda acción que retrase la congelación de las reservas fósiles y toda emisión que acerque el umbral de los +2 grados constituye una amenaza directa a la seguridad del planeta y acumula víctimas y sufrimiento, por lo que estas emisiones deben leerse como crímenes climáticos (datos cruciales 8 y 9) .

    La investigación muestra cómo los planes de Saudi Aramco, China Energy y Gazprom se sostienen en redes de poder político y financiero que atraviesan clubes privados, foros económicos y centros de decisión estatal, mientras oleoductos, cargueros, refinerías y laboratorios conviven con la lucha de trabajadores indonesios, el bloqueo de activistas medioambientales rusos y la revuelta campesina contra el carbón en Kenia, hasta llegar al corazón de París, donde estos criminales climáticos han echado raíces firmes (datos cruciales 9 y 10).

Datos cruciales: 
    1) En marzo de 2021, la organización Oxfam estimó que las actividades industriales de las empresas que integran el Cotation Assistée en Continu 40 (CAC 40) conducen a un escenario de calentamiento global de 3.5°C hacia finales del siglo XXI. La petrolera Total emite cada año más gases de efecto invernadero que el conjunto de la población francesa, lo que evidencia la desproporción entre responsabilidad corporativa y discursos de responsabilidad individual.

    2) Durante la década de 2010, diversos movimientos y narrativas climáticas difundieron cálculos que atribuyen a un hijo una huella anual aproximada de 58 toneladas de dióxido de carbono, frente a 2.4 toneladas asociadas a un automóvil. Estas comparaciones se utilizan para trasladar la responsabilidad climática hacia decisiones íntimas, desplazando el foco desde la estructura productiva fósil.

    3) En junio de 2019, la consultora Carbone 4 demostró que incluso un cambio radical y sostenido en la conducta individual permitiría reducir solo 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero, muy por debajo del nivel requerido para cumplir los objetivos climáticos internacionales.

    4) El Acuerdo de París, adoptado en la Cumbre de las partes 21 (COP21) en 2015, establece como meta contener el calentamiento global por debajo de 2°C para el año 2100, lo que implica una reducción aproximada de 80% de las emisiones actuales asociadas a la huella de carbono.

    5) En 2017, el Climate Accountability Institute y el Carbon Disclosure Project revelaron que 100 empresas productoras de petróleo, gas y carbón son responsables de 71% de las emisiones de gases de efecto invernadero imputables a la actividad humana desde 1988, y que 25 empresas concentran más de la mitad de las emisiones industriales mundiales.

    6) En el periodo comprendido entre 1988 y la década de 2020, las empresas energéticas liberaron a la atmósfera más gases de efecto invernadero que en todo el intervalo entre 1750, inicio de la Revolución Industrial, y 1988. De mantenerse el ritmo de extracción fósil durante los 30 años siguientes, las proyecciones científicas posteriores a 2015 anticipan un aumento de la temperatura media global de hasta 4°C a finales del siglo XXI.

    7) En 2019, Saudi Aramco emitió 1 930 millones de toneladas de dióxido de carbono, más de 4.5 veces las emisiones totales de Francia en ese mismo año. En segundo lugar se ubicó China Energy con 1 550 millones de toneladas, mientras que Gazprom, principal productor internacional de gas, emitió 1 530 millones de toneladas anuales.

    8) Desde 2015, a partir de informes científicos posteriores al Acuerdo de París, se estableció que para evitar un colapso climático deben permanecer bajo tierra 80% de las reservas de carbón, 50% de las de gas y 33% de las de petróleo. Sin embargo, en 2021, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advirtió que las previsiones de producción de carbón para 2030 superan en 280% el nivel compatible con el objetivo de 1.5°C, mientras que las de petróleo y gas para 2040 exceden en 40% y 50%, respectivamente, los niveles compatibles con 2°C.

    9) En 2018, 66% del capital mundial invertido en nuevos proyectos energéticos se destinó al petróleo, el gas y el carbón, frente a menos de 33% asignado a energías eólica y solar, lo que confirma la persistencia estructural de la expansión fósil pese a los compromisos climáticos vigentes.

    10) Entre 2015 y 2020, Gazprom incrementó su producción de gas en 20% y proyectó un aumento similar para 2030. En paralelo, China Energy desarrolló decenas de centrales eléctricas de carbón a escala global y proyectó la apertura de 2 megaexplotaciones mineras en Australia hacia 2022, mientras Saudi Aramco mantiene reservas equivalentes a 70 años de explotación.

    11) Durante la década de 2010, estudios epidemiológicos en Estados Unidos demostraron que la población afroamericana se encuentra 1.54 veces más expuesta a la contaminación por combustibles fósiles que la población general. En 2014, 40% de los jóvenes sin hogar se identificaron como LGBTQI+, lo que los sitúa en condiciones extremas de vulnerabilidad frente a olas de calor, incendios e inundaciones.

    12) En la ola de calor de 2003, el departamento francés de Seine-Saint-Denis registró un exceso de mortalidad de 160%, concentrado en un territorio donde las personas inmigrantes representan cerca de 33% de la población. A escala global, desde finales de la década de 2010, las catástrofes climáticas desplazan cada año a 24 millones de personas, principalmente en el Sur global.

    13) En el verano de 2021, 400 000 personas en Madagascar sufrieron una hambruna reconocida como la primera causada íntegramente por el cambio climático, pese a que el habitante medio del país emite 100 veces menos gases de efecto invernadero que el ciudadano promedio de Estados Unidos.

Nexo con el tema que estudiamos: 
    La alienación climática se manifiesta cuando se normaliza que la supervivencia ecológica quede supeditada a la rentabilidad de las grandes empresas. No se trata de un fallo técnico ni de un vacío de información, sino de una decisión estructural que evidencia hasta qué punto el poder económico captura la acción climática. En ese marco, la falta de voluntad para imponer límites reales al capital fósil bloquea cualquier transformación profunda. Correia sitúa el problema en el campo de la comisión de crímenes, perspectiva que busca deslegitimar a las corporaciones y caracterizarlas como las responsables de los principales problemas ambientales actuales.

    Otros capítulos del libro:

    https://let.iiec.unam.mx/node/5743